Derechos Humanos
Murió Juan Miguel Wolk, el represor jefe del Pozo de Banfield
El excomisario falleció a los 92 años en Mar del Plata, donde cumplía prisión domiciliaria. Fue condenado por delitos de lesa humanidad.
Juan Miguel “El Alemán” Wolk, excomisario de la Policía Bonaerense y jefe del centro clandestino de detención conocido como Pozo de Banfield, falleció a los 92 años en Mar del Plata, donde cumplía prisión domiciliaria. La noticia se conoció este viernes, cuando las autoridades retiraron la garita de seguridad que custodiaba su vivienda en el barrio Punta Mogotes, tras el arribo de ambulancias durante la noche anterior.
Wolk residía desde 2016 en un inmueble de la calle Benedetto Croce al 3040, con custodia permanente de Prefectura Naval, luego de haber violado en reiteradas oportunidades las condiciones del arresto domiciliario. Su muerte cierra un capítulo judicial sin que el represor cumpliera la totalidad de sus condenas en una cárcel común, una demanda histórica de los organismos de derechos humanos de la región.
Como jefe operativo del Pozo de Banfield, dependencia que funcionó bajo la órbita de la Policía Bonaerense en la esquina de Vernet y Siciliano, Wolk fue el ejecutor directo de tormentos, cautiverios y desapariciones forzadas de cientos de militantes, trabajadores y estudiantes secundarios. Entre las víctimas se encuentran los jóvenes secuestrados en septiembre de 1976 durante la Noche de los Lápices.
La trayectoria judicial de Wolk estuvo marcada por eludir el accionar de los tribunales. Durante la década de 1980 fue condenado a 25 años de prisión, pero recobró la libertad amparado por las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. En el año 2000, el gobierno nacional rechazó el pedido de extradición formulado por el juez español Baltasar Garzón para juzgarlo en Madrid.
Años más tarde, al ser citado por la Justicia Federal de La Plata en el marco de los Juicios de la Verdad, Wolk presentó un acta de defunción falsa para simular su propio fallecimiento y suspender la persecución penal en su contra. La maniobra fue descubierta por Marta Ungaro, hermana de Horacio Ungaro, uno de los estudiantes desaparecidos de la Noche de los Lápices, quien constató que el excomisario vivía en la Costa Atlántica y continuaba percibiendo haberes como oficial retirado de la fuerza de seguridad provincial.
La figura de “El Alemán” Wolk permanece indisolublemente ligada al esquema represivo que operó en la zona sur del Conurbano. Su fallecimiento se produce sin que el represor cumpliera la totalidad de sus condenas en una cárcel común, una de las demandas históricas de los organismos de derechos humanos regionales.