Seguridad y defensa en la mira
Fuerzas de seguridad: la morosidad supera el 25% y cuestionan los salarios
Datos oficiales muestran que el personal de Ejército, Gendarmería y otras fuerzas tiene altos niveles de endeudamiento. Miguel Saredi cuestiona el doble discurso del Gobierno.
El exintendente de La Matanza Miguel Saredi cuestionó el doble discurso del Gobierno nacional en materia de seguridad y defensa, al señalar que el personal de las Fuerzas Armadas y de Seguridad enfrenta salarios que no les permiten llegar dignamente a fin de mes. Según datos difundidos, el Ejército registra un 29,3% de morosidad entre su personal, seguido por el Servicio Penitenciario con el 28,1%, la Policía Federal con el 23,8% y la Gendarmería con el 23,6%.
El promedio de morosidad del personal de las fuerzas ronda el 25%, por encima del promedio del conjunto del Estado nacional. Saredi planteó que no puede hablarse de una verdadera política de seguridad mientras quienes tienen la responsabilidad de cuidar y defender a los argentinos enfrentan dificultades económicas profundas.
“Detrás de cada porcentaje hay un hombre o una mujer que trabaja para el Estado, que cumple horarios, que asume responsabilidades y que, en muchos casos, arriesga su propia vida para proteger a los demás”, afirmó Saredi. El dirigente mencionó a efectivos que patrullan las calles, custodios penitenciarios, integrantes de Gendarmería en las fronteras, miembros de Prefectura en ríos y mares, y personal de las Fuerzas Armadas con responsabilidades estratégicas.
El análisis sostiene que el endeudamiento de una familia es consecuencia de ingresos que no alcanzan frente al aumento del costo de vida y la pérdida del poder adquisitivo. Cuando esa realidad alcanza a una proporción significativa del personal de las fuerzas, deja de ser un problema individual y se convierte en un problema institucional y de política pública.
“Existe un evidente doble discurso cuando se reivindica públicamente a las Fuerzas Armadas y de Seguridad, pero al mismo tiempo no se les brinda una respuesta acorde con la responsabilidad que se les exige”, señaló. Para Saredi, la seguridad también comienza cuando el trabajador sabe que puede sostener a su familia y proyectar su futuro sin quedar atrapado en una espiral de endeudamiento.
El dirigente concluyó que la Argentina necesita una política de seguridad seria y una política de defensa nacional a la altura de los desafíos, pero ninguna puede construirse sobre trabajadores empobrecidos. “No hay seguridad ni defensa nacional con salarios de pobreza”, sentenció.