La Matanza · Buenos Aires

Conflicto norirlandés

Revelan que servicios de seguridad británicos ayudaron a redactar ley de amnistía por el conflicto norirlandés

Una investigación reveló que agentes de inteligencia y policía participaron en la elaboración de la controvertida Ley de Legado, que otorga amnistía a soldados y paramilitares por crímenes durante el conflicto en Irlanda del Norte.

Por Editor
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Manifestantes con carteles frente al Parlamento británico en protesta por la Ley de Legado
Manifestantes con carteles frente al Parlamento británico en protesta por la Ley de Legado

Los servicios de seguridad británicos participaron en la redacción de la controvertida Ley de Legado, que ofrece amnistía a soldados y paramilitares por crímenes cometidos durante el conflicto norirlandés, según una investigación publicada por el medio The Detail y compartida con The Guardian.

La presencia de figuras de la policía y agencias estatales en un grupo secreto de formulación de políticas que diseñó la ley ha enfurecido a las asociaciones de víctimas, ya críticas de la legislación. El grupo incluyó a representantes del MI5, el servicio de inteligencia interior británico, que tuvo un papel en muchas muertes durante los Troubles.

La Ley de Legado, aprobada en 2023, establece una amnistía condicional para quienes cooperen con una nueva comisión de reconciliación, y pone fin a los procesos judiciales por delitos relacionados con el conflicto. Sus críticos sostienen que beneficia a los perpetradores y niega justicia a las víctimas.

La investigación de The Detail, basada en documentos oficiales y testimonios, revela que el grupo secreto se reunió en varias ocasiones entre 2018 y 2020 para delinear los términos de la ley. Entre sus miembros había altos cargos del MI5, la Policía de Irlanda del Norte y el Ministerio de Defensa.

Las asociaciones de víctimas calificaron la revelación como una prueba de que la ley fue diseñada para proteger a las fuerzas de seguridad y a los paramilitares, en lugar de buscar la verdad y la justicia. El gobierno británico defendió la ley como un paso necesario para cerrar las heridas del pasado.

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