Centenario de la novela de Ricardo Güiraldes
Reeditan Don Segundo Sombra a cien años de su primera edición
La Universidad Nacional de San Antonio de Areco, el Museo Ricardo Güiraldes y la Intendencia publicaron una edición especial con el formato, el papel y las tipografías originales de 1926.
La novela Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes, cumplió cien años desde su aparición en 1926 y fue homenajeada con una reedición especial. La Universidad Nacional de San Antonio de Areco (UNSAdA), el Museo Ricardo Güiraldes y la Intendencia publicaron una edición con el formato, el papel, las tipografías y los colores que se aplicaron en la original de la imprenta Francisco Colombo. El libro llegó a vender 250.000 ejemplares y significó una mirada distinta del gaucho en la literatura argentina.
La poeta y ensayista Ivonne Bordelois, prologuista del libro homenaje, destacó los valores morales de Don Segundo Sombra y su relación de maestro e inspirador del joven huérfano Fabio Cáceres, quien toma al resero como guía en la vida rural de la pampa de principios del siglo pasado. En diálogo con Eco de radio por Radio Universidad, Bordelois también subrayó la gravitación de Güiraldes en la literatura argentina pese a su precoz fallecimiento un año después de la publicación de su libro cumbre.
Sobre la edición especial, Bordelois contó que tuvo el libro en sus manos y lo describió como hermosísimo. Señaló que se hicieron muchos ejemplares, pero que solamente cien están cosidos a mano. La historia de la primera edición tiene un episodio singular: Francisco Colombo, el primer impresor en 1926, había editado previamente Rosaura, una novela anterior de Güiraldes que tuvo poca repercusión. El escritor pensó en Colombo para Don Segundo Sombra porque había quedado satisfecho con ese trabajo. Güiraldes decidió pagar mil ejemplares, pero Colombo leyó el primer capítulo y le dijo que si el resto del libro tenía la misma calidad, él ponía otros mil. Así, la primera edición salió con dos mil ejemplares, algo excepcional para la época.
Bordelois ubicó a Don Segundo Sombra en una saga de personajes gauchescos. Recordó que Facundo es el gaucho sanguinario, Martín Fierro el gaucho víctima y Juan Moreira el gaucho de folletín. Faltaba, dijo, un gaucho con una imagen moral. En un contexto de avalancha inmigratoria y de pérdida de lo nacional, Güiraldes lanzó la figura del gaucho como maestro, ya anacrónica en ese momento. Don Segundo Sombra, en su sobriedad, austeridad e independencia, representa un nuevo tipo de hombre al que podía aferrarse un argentino que se sentía perdido entre los avances de la inmigración.
La ensayista también se refirió al manejo del silencio en la novela. Dijo que las veces que habla Segundo Sombra son muy pocas y que el libro sugiere en los gestos, en la manera de cabalgar y de intervenir en los sucesos. Mencionó la frase final, cuando cambia el destino de Cáceres y este dice que se va como quien se desangra, y sostuvo que el personaje piensa que la vida del patrón no será compatible con la filosofía heredada de su padrino. Sobre su primera lectura, admitió que no la recuerda porque tiene más de 90 años, pero que el libro andaba en su casa junto con Martín Fierro. Destacó que la novela se desarrolla horizontalmente, sin un nudo dramático en el medio, y que lo más lindo es el ritmo, comparable al de un gran arreo de ganado.
Consultada por el peso actual de la obra, Bordelois afirmó que la gente no calibra con claridad lo que significó ese libro y que la figura de Borges sepultó el brillo de Güiraldes. Recordó que desde su publicación en 1926 hasta 1962 fue el libro más leído, con 250.000 ejemplares vendidos, y que Borges alcanzó la gloria universal recién en 1962, cuando recibió el premio Formentor. También se refirió al rol de Adelina del Carril, esposa del escritor, a quien describió como la mujer de su vida y su mánager, la que lo impulsó a terminar la obra. La pareja se conoció bailando tango y Güiraldes se había hecho fama en París como maestro de tango.