Aniversario en La Matanza
Ramos Mejía celebra 168 años de historia y crecimiento
La localidad matancera conmemora este viernes su aniversario, con una rica historia ligada al ferrocarril y a la familia Ramos Mejía.
Ramos Mejía, una de las 16 localidades que componen el partido bonaerense de La Matanza, celebra este viernes 28 de agosto sus 168 años de historia. Con una superficie de 9,81 kilómetros cuadrados y una población de 97.076 habitantes, es una de las cuatro localidades del distrito que se originó como pueblo, junto con San Justo, Gregorio de Laferrere y Ciudad Evita.
La fecha conmemora la fundación de la estación de tren, aunque el pueblo se trazó recién después de 1873, cuando se autorizó su delimitación. Los vecinos reconocen el 28 de agosto como el día inicial de la localidad, que fue declarada Ciudad el 17 de septiembre de 1964 mediante la ley provincial 6.802, promulgada cuatro días después.
Los orígenes de Ramos Mejía se remontan a la familia Ramos Mexia, poderosos terratenientes dueños de la Chacra de los Tapiales, declarada Monumento Nacional en 1942. Tras la muerte de Francisco Hermógenes Ramos Mejía en 1828, su esposa María Antonia Segurola heredó la propiedad. Al enterarse del paso del Ferrocarril del Oeste por sus tierras, donó en 1858 dos cuadras para establecer una estación que primero se llamó San Martín, luego Lavalle y finalmente Ramos Mejía.
Cuando la viuda falleció en 1860, la tierra se dividió entre sus cuatro herederos, quienes dispusieron el trazado del pueblo alrededor de la estación al año siguiente. A fines del siglo XIX comenzaron a construirse las primeras quintas, con casas y recreos al reparo de altos eucaliptos. Hacia el sudeste se hallaba la finca La Cabaña, y alrededor del pequeño centro urbano se ubicaban residencias del patriciado autóctono, entremezcladas con quintas menores y casas amplias con arboledas y frutales.
Durante el siglo XX, el pueblo creció con la llegada de inmigrantes europeos y se convirtió en un centro de desarrollo económico por su cercanía a la Capital Federal y su fácil acceso ferroviario. A partir de los años '20 se incrementaron los loteos, y la industrialización de los '30 encontró impulso en la década del '40. Ramos Mejía se transformó en un polo industrial, especialmente textil, con la instalación de fábricas como Hilandería Danubio, San Marco y Bossi, lo que atrajo a nuevas corrientes de población del interior del país.
La información fue aportada por la Junta de Estudios Históricos de La Matanza.