Literatura argentina
Juan Filloy, el escritor que quiso vivir tres siglos y casi lo logra
El autor de 'Op Oloop' y 'Caterva' falleció en 2000 a los 105 años, a días de cumplir su meta de llegar a los 106. Su vida y obra, repasadas por su biógrafo Ariel Magnus.
El escritor, abogado y juez Juan Filloy nació en Córdoba el 1 de agosto de 1894 y falleció el 15 de julio de 2000, a los 105 años, a pocos días de alcanzar su objetivo de vivir hasta los 106. Así lo confesó al escritor Mempo Giardinelli en el documental 'Soy Juan'. Filloy, que solía decir que quería ser 'un hombre de tres siglos', dejó una obra vasta y singular, marcada por su obsesión con los números y su independencia editorial.
Filloy pasó la mayor parte de su vida en Río Cuarto, donde combinó su trabajo en los tribunales con una producción literaria diaria. Publicó sus libros de manera independiente, pagando de su bolsillo las ediciones, y todos sus títulos llevan nombres de siete letras, como '¡Estafen!', 'Op Oloop' y 'Caterva'. También fue un gran cultor de los palíndromos y del humor, como se aprecia en su novela '¡Estafen!', que narra la historia de un estafador refinado que, detenido por la policía, mantiene su autoestima por encima de sus captores.
El escritor Ariel Magnus, autor de la biografía 'Juan Filloy, un atleta de las letras', explicó en una entrevista radial que eligió ese título para combinar la faceta deportiva de Filloy con su pasión por la escritura. 'Le puse así por esta cosa deportiva que tenía tanto para batir récords como con los números. Tenía como una obsesión por los números y, además, fue muy deportista o estuvo muy ligado al deporte', recordó Magnus.
Filloy fue socio fundador del club Talleres de Córdoba y llegó a ser su presidente. También practicó natación toda su vida y fue miembro de la Asociación de Boxeo, llegando a dirigir combates de Luis Ángel Firpo. Magnus destacó que Filloy tenía 'la más pura esencia del atletismo, de ponerse un objetivo, cumplirlo o no, y retomar, practicarlo todos los días como una lucha consigo mismo y sólo por el placer de hacer eso que uno quiere'. Además, lo consideró 'el rey de los sonetos', ya que escribió más de mil, y también 'el rey de los palíndromos'.
A pesar de su relevancia en la literatura argentina, Filloy fue casi desconocido para el gran público. Magnus lo atribuye a su aislamiento en Río Cuarto: 'Aislado en Río Cuarto, escribió los libros que quiso y los publicó como quiso. Él hacía todo desde la tapa, pagaba la impresión y se lo mandaba. Le faltaba solamente escribir las reseñas y en ese sentido lo veo como un atleta'.
Para quienes quieran acercarse a su obra, Magnus recomendó 'Op Oloop', '¡Estafen!' o 'Caterva', su mejor novela según el biógrafo. 'No hay una sola puerta de entrada al universo de Filloy, depende del lector', concluyó.
En una entrevista de 1975, Filloy definió los géneros literarios con metáforas geográficas: 'El cuento es dibujístico, es una línea, no debe tener adornos. Utilizando una metáfora, un símil, yo lo comparo a los arroyos nuestros. Salen, hacen unos cuantos firuletes y desaparecen. Después está el riacho, que es muy distinto. El riacho pampeano, por ejemplo, va apaciblemente por los pequeños desniveles de la llanura y se remansa en ciertos lugares. Eso es más bien un relato. La novela, en cambio, es un río'. En esa misma charla, a los 81 años, atribuyó su buena salud a no haber tenido auto: 'No sé lo que es un dolor de cabeza. No sé dónde está el hígado o la vesícula. Yo creo que todo obedece a no haber tenido auto. ¿Usted sabe los desquicios psicológicos que trae aparejado el automóvil? Es tremendo, los nervios, la dependencia... Yo lo veo por mis hijos y por mi yerno. Son unos tipos locos de mierda que dicen que el conductor de adelante no sabe manejar'.