Australia
Filtración revela que BHP incumple promesas climáticas mientras recibe beneficios fiscales
Documentos filtrados muestran que la minera BHP abandonó proyectos para reducir emisiones y retrasó la electrificación de su flota, mientras accede a exenciones impositivas por cientos de millones de dólares.
El senador independiente David Pocock afirmó que documentos filtrados de BHP demuestran que la minera “se ríe” de la política climática clave de Australia mientras embolsa cientos de millones de dólares en exenciones impositivas al diésel. La investigación, basada en documentos obtenidos por The Guardian y la ABC, revela que la compañía abandonó un proyecto para reducir significativamente sus emisiones globales, retrasó enormes proyectos de energías renovables en la región de Pilbara y evaluó opciones para postergar la electrificación de sus flotas de camiones y trenes contaminantes hasta dentro de dos décadas.
La filtración expone el incumplimiento de los compromisos climáticos de BHP, una de las mayores mineras del mundo. Según Pocock, los documentos muestran que la empresa prioriza sus ganancias por sobre el medio ambiente, mientras se beneficia de un régimen fiscal que otorga miles de millones de dólares en subsidios a los combustibles fósiles. El senador calificó la situación como un “escándalo” que socava la credibilidad de la política climática australiana.
Los documentos internos detallan que BHP descartó un plan para reducir sus emisiones globales en un 30% para 2030, y en su lugar optó por un enfoque más gradual. Además, la empresa pospuso la instalación de parques solares y eólicos en sus operaciones de Pilbara, una de las zonas mineras más importantes del país. La electrificación de su flota de transporte, que incluye cientos de camiones y trenes a diésel, fue reprogramada para después de 2040.
Pocock exigió una revisión de los beneficios fiscales que recibe la industria minera, en particular el crédito fiscal al diésel, que según estimaciones le ahorra a BHP cientos de millones de dólares al año. “Los contribuyentes australianos están subsidiando la contaminación de una de las empresas más ricas del mundo”, declaró el senador. La investigación también reveló que BHP realizó simulaciones para evaluar el impacto de distintas regulaciones climáticas en sus ganancias, lo que sugiere una estrategia de cabildeo para evitar compromisos más estrictos.
BHP no respondió de inmediato a las solicitudes de comentario. La empresa había anunciado previamente su intención de alcanzar cero emisiones netas para 2050, pero los documentos filtrados indican que sus planes a corto plazo son menos ambiciosos de lo declarado públicamente. La controversia se produce en medio de un debate en Australia sobre la efectividad de su política climática, que incluye mecanismos de compensación y créditos fiscales que, según críticos, benefician a las grandes contaminadoras.