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Ciencia y ambiente

Estudio revela que rayas australianas dependen de nutrientes invisibles en estuarios

Una investigación analizó la dieta de dos especies de rayas en el lago Wallis, Australia, y descubrió que la mitad de su nutrición proviene de materia orgánica particulada, no de presas visibles.

Por Editor
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Un estudio científico reveló que dos especies de rayas que habitan en el lago Wallis, en Nueva Gales del Sur, Australia, obtienen cerca de la mitad de su nutrición de materia orgánica particulada, un conjunto de diminutos restos orgánicos y microorganismos presentes en el agua y el sedimento. La investigación, difundida por la científica marina Melissa Cristina Márquez, se centró en la raya de estuario (Hemitrygon fluviorum) y la raya común (Trygonoptera testacea), ambas consideradas ingenieras de ecosistemas por su comportamiento de remover el fondo marino.

Los estuarios figuran entre los ecosistemas más alterados del planeta debido al desarrollo costero, la contaminación y la acuicultura, según explicó el equipo de investigación. Estas transformaciones afectan las redes tróficas de maneras que no siempre resultan evidentes. Para comprender de qué se alimentan realmente las rayas, los científicos recurrieron al análisis de isótopos estables, una técnica que permite rastrear las señales químicas de los nutrientes incorporados por un animal a lo largo del tiempo, ofreciendo una visión más amplia que los estudios centrados únicamente en el contenido estomacal.

Uno de los resultados del estudio fue la escasa relevancia de las ostras en la dieta de ambas rayas. Pese a la abundancia de estos moluscos en numerosos estuarios, representaron solo alrededor del 5% de la dieta asimilada por la raya de estuario y cerca del 8% en la raya común. La investigación determinó que la raya de estuario dependía principalmente de peces bentónicos y crustáceos, mientras que la raya común mostraba una asociación alimentaria con pequeños gasterópodos, especialmente los caracoles Nassarius, conocidos como “caracoles zombi”.

El hallazgo relevante apareció al analizar las fuentes energéticas subyacentes. Según el estudio, ambas especies obtenían cerca de la mitad de su nutrición de la materia orgánica particulada presente en el ecosistema. Este material se compone de diminutas partículas derivadas de vegetación en descomposición, microorganismos y restos orgánicos. Aunque suele pasar desapercibido, constituye la base de numerosas cadenas alimentarias acuáticas.

La composición de la materia orgánica particulada puede alterarse por múltiples factores, como la escorrentía terrestre, los aportes de nutrientes vinculados a actividades humanas, los cambios en la vegetación costera y las operaciones de acuicultura. El estudio advirtió que estas modificaciones podrían afectar indirectamente a las rayas incluso si sus presas habituales continúan presentes. La bióloga marina afirmó que “analizar la dieta de presas visibles solo ofrece una visión, ya que esas especies de presas dependen a su vez de fuentes subyacentes”.

Los investigadores compararon la posición de estas rayas dentro de la red trófica con la de la dorada de aleta amarilla (Acanthopagrus australis), un pez habitual en los estuarios australianos. El modelado de nichos isotópicos mostró una superposición de más del 70% entre la raya de estuario y la dorada, pero esta última ocupa un nicho alimentario más amplio y flexible. En cambio, la raya de estuario depende de un conjunto más limitado de recursos, una característica que podría aumentar su vulnerabilidad frente a alteraciones ambientales. Los autores señalaron que futuros estudios deberían incorporar análisis de contenido estomacal y evaluaciones sobre disponibilidad de presas para comprender con mayor precisión cómo los cambios invisibles en las rutas de nutrientes afectan a estas especies marinas.

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