La Matanza · Buenos Aires

Análisis económico

Cuestionan el superávit fiscal del gobierno de Milei y su ministro de Economía

Un artículo de opinión señala que el ajuste del gasto público, la paralización de áreas esenciales y el endeudamiento encubierto distorsionan la imagen del superávit fiscal.

Por Editor
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Gráfico de barras con tendencia decreciente y signo de pesos
Gráfico de barras con tendencia decreciente y signo de pesos

Un análisis crítico sobre la situación económica y social de la Argentina actual cuestiona el relato oficial del superávit fiscal del gobierno de Javier Milei. El autor, Alejandro Squitieri, plantea que el ajuste del gasto público, la paralización de áreas esenciales y el endeudamiento encubierto construyen una imagen económica distorsionada que afecta directamente a la sociedad y al rol del Estado.

Squitieri sostiene que, si bien podría existir un superávit entre exportaciones e importaciones y una reducción del gasto estatal, esto ocurrió a costa de abandonar áreas fundamentales como salud, educación, seguridad y transporte, mediante la quita o el no pago de subsidios. A esto se suma la paralización de la obra pública y la falta de mantenimiento de rutas, puentes e infraestructura básica.

El autor argumenta que ese superávit sería real únicamente si no existiera deuda, pero la deuda es cada vez mayor. El Estado mantiene compromisos impagos con muchas provincias por fondos de coparticipación y no envía partidas presupuestarias aprobadas por el Congreso para salud, educación y obra pública. Además, la emisión de bonos permite ingresar capital que el Gobierno incluye en su superávit sin registrar correctamente esas obligaciones.

Como consecuencia, la recaudación continúa cayendo porque la economía no crece, según Squitieri. El autor critica la credulidad de una sociedad que, al permitir que los poderes concentrados destruyan el Estado nacional, también destruye sus propias posibilidades de acceder a derechos esenciales como educación y salud gratuitos.

Finalmente, Squitieri llama a castigar el engaño y la falsedad de los funcionarios públicos del mismo modo que la corrupción, ya que desde la mentira también se perjudica al pueblo y se destruye la Nación.

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