Atletismo olímpico
Betty Robinson: la atleta que sobrevivió a un accidente aéreo y volvió a ganar el oro olímpico
Elizabeth Robinson, primera campeona olímpica femenina de atletismo, sufrió un accidente de avioneta en 1931 que la dejó en coma y con graves lesiones. Contra todo pronóstico, regresó a los Juegos de Berlín 1936 para ganar otra medalla de oro.
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Betty Robinson: la atleta que sobrevivió a un accidente aéreo y volvió a ganar el oro olímpico
El 28 de junio de 1931, una avioneta se precipitó a tierra en las afueras de Chicago. Entre los restos, dos jóvenes yacían inconscientes. Uno de los testigos cargó el cuerpo de una mujer en el baúl de su auto y lo llevó a una funeraria. Allí, el empleado descubrió que aún respiraba. Era Elizabeth "Betty" Robinson, de 19 años, campeona olímpica de 100 metros en Ámsterdam 1928.
Betty sufrió fracturas múltiples, conmoción cerebral y lesiones internas. Permaneció en coma dos meses. Los médicos dudaban de que volviera a caminar, y mucho menos a competir. Pero ella declaró a la prensa: "Estoy resuelta a no dejar que este accidente arruine mi vida futura". Pasó seis meses en silla de ruedas y dos años reaprendiendo a caminar. Su pierna izquierda quedó tres centímetros más corta y rígida, imposibilitándole la salida agachada típica de los 100 metros.
Robinson había descubierto su talento casi por casualidad. En 1927, corrió tras un tren en marcha y logró subirse. Su profesor de biología, Charles Price, la cronometró y quedó impresionado. A los 16 años, sin zapatos con clavos, debutó en una competencia regional y quedó segunda. En junio de 1928 igualó el récord mundial de 100 metros (12,2 segundos), aunque no fue homologado por viento favorable. Ese mismo año viajó a los Juegos de Ámsterdam, donde ganó la primera medalla de oro femenina en atletismo de la historia, además de una plata en 4x100 metros.
Tras el accidente, Betty se enfocó en los relevos, donde podía largar de pie. Con disciplina y entrenamiento, logró clasificar al equipo olímpico estadounidense para Berlín 1936. En la final de 4x100 metros, junto a Harriet Bland, Annette Rogers y Helen Stephens, se llevaron el oro, superando a británicas y canadienses. Fue su despedida: a los 25 años se retiró del atletismo.
Betty trabajó en una ferretería, se casó con el empresario textil Richard Schwartz y tuvo dos hijos. Guardó sus medallas en una caja de bombones. En 1977 ingresó al Salón de la Fama del Atletismo de Estados Unidos. En 1996, a los 84 años, portó la antorcha olímpica en Atlanta. Falleció el 18 de mayo de 1999 en Aurora, Colorado, a los 87 años.