Seguridad en La Matanza
Asalto en González Catán: jubilada de 75 años fue golpeada y maniatada en su casa
Delincuentes ingresaron a la vivienda de una mujer mayor en el barrio Las Nieves, la redujeron durante dos horas y escaparon con dinero, electrodomésticos y su camioneta.
Una jubilada de 75 años fue víctima de un violento asalto en su vivienda de González Catán, partido de La Matanza. Un grupo de delincuentes ingresó a la casa durante la madrugada mientras la mujer dormía, la golpeó y la mantuvo reducida durante casi dos horas antes de huir con dinero, electrodomésticos y una camioneta.
El hecho ocurrió en el barrio Las Nieves, en inmediaciones de las calles Esteban de Luca, Patrón y Domingo Victorio de Achega. Según las primeras reconstrucciones, los agresores habrían llegado en un Fiat Cronos blanco y sorprendieron a la víctima cuando estaba sola en el domicilio.
Durante el extenso período que permanecieron en la casa, la mujer sufrió golpes y distintas agresiones. Fuentes consultadas señalaron que los delincuentes incluso intentaron asfixiarla. Antes de retirarse, la dejaron maniatada dentro del baño. Poco después, vecinos acudieron en su ayuda y lograron asistirla, aunque la jubilada quedó en estado de shock.
Los asaltantes escaparon con dinero en efectivo, electrodomésticos y una Renault Kangoo que pertenecía a la víctima. Las cámaras de seguridad de la zona registraron parte de la secuencia: se observa cómo los sospechosos se retiraron utilizando tanto el vehículo en el que habían llegado como la camioneta sustraída. En la fuga también habría participado un cuarto integrante de la banda.
La causa quedó a cargo de la UFI N° 3 de La Matanza, bajo la intervención del fiscal Gastón Bianchi. Los investigadores analizan las grabaciones para reconstruir los movimientos de los asaltantes y avanzar en su identificación. Hasta el momento, los responsables permanecen prófugos.
El caso volvió a poner el foco sobre los robos contra adultos mayores en el conurbano bonaerense, especialmente aquellos cometidos durante la madrugada, cuando las víctimas están descansando y tienen menos posibilidades de advertir la presencia de intrusos.