Salud mental
Un metaanálisis vincula el consumo problemático de cannabis con mayor riesgo de depresión
Un estudio internacional sobre más de tres millones de personas halló que el 31% de quienes tienen trastorno por consumo de cannabis también padecen depresión mayor. Los investigadores recomiendan cribados cruzados.
Un metaanálisis internacional que analizó datos de más de tres millones de personas encontró una relación bidireccional entre la depresión mayor y los trastornos por consumo de cannabis. El estudio, publicado en el Journal of Psychiatric Research, reveló que el 31% de quienes presentan trastorno por consumo de cannabis también cumplen criterios de depresión mayor, mientras que el 10% de los pacientes con depresión mayor tienen diagnóstico de consumo problemático de cannabis.
La investigación, dirigida por João Pini Alemar, sintetizó 55 estudios publicados hasta 2024 y empleó modelos matemáticos para homogeneizar diferencias de edad, género y lugar. Según los autores, se trata de la vinculación más robusta documentada hasta ahora entre ambos padecimientos. El cannabis es la droga ilícita más consumida a nivel mundial: en 2022, unos 228 millones de personas de entre 15 y 64 años declararon haberlo consumido el año anterior, un 28% más que en la década previa.
La prevalencia se dispara en entornos clínicos. El estudio encontró que el 28% de quienes reciben tratamiento psiquiátrico por depresión también cumplen parámetros de trastorno por consumo de cannabis, una proporción mucho más alta que en la comunidad general. Además, la relación se extiende a lo largo de la vida: el 35% de los diagnosticados con trastorno por consumo de cannabis había experimentado depresión en algún momento anterior.
Los investigadores advirtieron que los diagnósticos pueden complicarse porque síntomas típicos de la abstinencia al cannabis —como ansiedad, irritabilidad y trastornos del sueño— pueden confundirse con cuadros depresivos. Esta superposición sintomática plantea dificultades para diferenciar entre depresión mayor y efectos secundarios del consumo problemático.
A pesar de que la mayoría de los datos provienen de América del Norte, lo que podría limitar su aplicabilidad a otras regiones, los científicos recomendaron incorporar cribados sistemáticos de consumo de cannabis en pacientes con depresión y, de forma recíproca, evaluar síntomas depresivos en quienes consultan por trastorno de consumo. “Las diferencias entre las muestras psiquiátricas y comunitarias subrayan la necesidad de realizar cribados sistemáticos en todos los dispositivos de atención”, señalaron.