Psicología y fútbol
Messi como héroe: el ritual argentino de ver el Mundial en grupo
El psicólogo Giancarlo Quadrizzi Leccese analiza la identificación colectiva con Messi y el fenómeno de las juntadas para ver los partidos, desde las neurociencias.
El fútbol es un valor cultural central en Argentina, vivido casi como un ritual religioso que se intensifica durante el Mundial. El licenciado en Psicología Giancarlo Quadrizzi Leccese analizó el vínculo de los argentinos con el fútbol desde la psicología y las neurociencias, explicando cómo el hincha se identifica con el héroe futbolístico.
Según Quadrizzi Leccese, el proceso de identificación se basa en conceptos freudianos: “Freud en su clásico texto Psicología de las masas y análisis del yo dice que cada persona cuando está reunida en una masa, renuncia a su ideal del yo y lo coloca en el líder, que puede ser la persona, Messi en este caso, el equipo de fútbol y lo que representa”. Además, señaló una identificación horizontal donde las personas se ven reflejadas en los otros: “Perdemos un poco esa individualidad, a la que nos somete la vida cotidiana y nos diluimos en una masa que potencia nuestras emociones”.
El especialista también citó al sociólogo Gustave Le Bon para referirse a la figura del héroe como “una imagen potente que genera adhesión inmediata” y a la “contagiosidad emocional” que anula diferencias individuales y produce un alma colectiva. En ese contexto, cada risa, silencio o gesto en el otro es el reflejo de un “nosotros”.
Las bases neuronales del contagio emocional están vinculadas a las neuronas espejo, que permiten conectar con las emociones ajenas. Quadrizzi Leccese afirmó que ver los partidos en pantallas gigantes o de forma compartida intensifica las emociones por la liberación de oxitocina y la multiplicación de identificaciones. Esas mismas neuronas generan un vínculo afectivo y asocian al héroe con el placer.
La épica de los goles, las lágrimas, las gestualidades y los rituales compartidos se viven con una intensidad que expresa un “nosotros” colectivo, comparable a un ritual religioso. Este “ver juntos el Mundial” incluye rituales más pequeños, como las cábalas, donde se depositan creencias compartidas. Según Quadrizzi Leccese, “hay algo en el fútbol que es casi como una religión sin dioses específicos, o a veces sí, a veces algunas personas, ídolos, como Maradona o como Messi, ocupan una cierta mística”.
En Argentina, las casas, lugares de trabajo, estudio y espacios públicos se transforman. Amigos, familiares, vecinos y desconocidos se congregan alrededor de una pantalla y construyen héroes deportivos depositarios de una esperanza colectiva que busca en el campo de juego lo que la realidad política, económica y social suele negar.