Cambio demográfico
La ciencia de la longevidad redefine la madurez y desafía la pirámide poblacional
La pirámide poblacional se transforma en una forma de bulbo o ánfora, con baja natalidad y mayor expectativa de vida. La socióloga Mercedes Jones analiza los desafíos de una longevidad positiva.
El paradigma demográfico tradicional está mutando. La pirámide poblacional, que históricamente mostraba una base joven amplia y una cima estrecha, se desplaza hacia una forma que los expertos describen como un bulbo de cebolla o un ánfora, caracterizada por la baja natalidad y una mayor expectativa de vida. Así lo explicó Mercedes Jones, socióloga y directora de programas del Centro de Innovación de la Universidad de San Andrés, en una entrevista con Sebastián Campanario.
Jones advierte que este cambio representa un éxito monumental de la especie humana en sus cuidados, aunque admite que como sociedad aún nos preparamos poco. Según la especialista, el desafío no reside solo en el aumento de los años vividos, sino en comprender el para qué de esta longevidad extendida. En el marco del proyecto 122, Jones enfatiza que la clave para una longevidad positiva radica en la mentalidad y en el mantenimiento de vínculos estrechos.
Al analizar casos emblemáticos como el de la francesa Jeanne Calment, quien alcanzó los 122 años, la experta destaca que estos perfiles desafían las normas establecidas con una vitalidad inusual. Al respecto, Jones señaló: “lo más importante cuando hablas de calidad de vida tiene que ver con esta cuestión de pasarlo bien”. Para la socióloga, la clave de la rejuvenesencia mental es “amigarse con el yo actual” y abandonar el autoedadismo, ese prejuicio interno que muchas veces limita nuestras propias posibilidades de desarrollo durante la segunda mitad de la vida.
La experta cuestiona además las estructuras institucionales que aún persisten en excluir a quienes superan los 65 años, especialmente en el ámbito académico y laboral. “Justo que estás en la mejor etapa para poder generar legado, te excluyen”, lamentó Jones, quien propone repensar las organizaciones para que el conocimiento sea un motor intergeneracional. En Argentina, donde existen más de 8.000 centenarios, este fenómeno exige un cambio radical en la oferta de servicios y en la infraestructura urbana.
Jones sugiere observar los contextos construidos, tal como se hace en países nórdicos o España, donde se integran el marco legal y la habitabilidad para combatir la soledad no deseada. El enfoque hacia la longevidad requiere, según la socióloga, una medicina más funcional y holística, donde profesionales especializados en el bienestar del adulto mayor dirijan la orquesta de la salud. “Es un gran indicador cuando vos te autopercibís como una persona adulta”, afirmó al referirse a la importancia de buscar atención profesional que prepare el cuerpo y la mente para el futuro.
Finalmente, ante la pregunta sobre su propia visión de una vida centenaria, Jones reflexionó sobre la muerte como una transición y resaltó: “lo que la oruga llama el fin del mundo, el resto del mundo lo llama mariposa”.