Guerra comercial en el conurbano
Importadores se disputan el mercado de La Matanza y generan polémica con comerciantes locales
Grandes importadores de electrodomésticos buscan instalarse en La Matanza, con precios bajos que atraen a consumidores pero alarman a comerciantes y pymes del distrito.
La Matanza se convirtió en el nuevo escenario de una disputa entre grandes importadores que buscan captar uno de los mercados de consumo más grandes del país. En las últimas horas se viralizó el reclamo del dueño de Rer Lenic, uno de los mayoristas de electrodomésticos más importantes de Argentina, cuyo local en Gregorio de Laferrere fue clausurado por incumplimientos de normativas municipales y aún no pudo reabrir.
Mientras tanto, otro gigante del sector, Kiran Import, con sede en Ituzaingó, confirmó su desembarco en el distrito con un enorme galpón en San Justo. La firma no está exenta de polémicas: en el último tiempo sufrió un millonario robo y también fue noticia luego de que ARCA incautara mercadería que, según el organismo, habría ingresado al país de manera ilegal.
Detrás de estos movimientos hay un cambio de fondo. Los importadores apuntan a un espacio que ni siquiera Mercado Libre logró dominar por completo: la economía informal y la reventa. Miles de personas compran productos importados de baja calidad para revenderlos desde sus casas, por redes sociales o en ferias barriales, generando un circuito paralelo que crece al ritmo de la crisis económica.
Mientras muchos consumidores celebran la posibilidad de acceder a productos más baratos, los comerciantes tradicionales aseguran no poder competir. "Estos grandes galpones destruyen todo el comercio minorista local. Venden por mayor y por menor prácticamente al mismo precio y, además, hacen descuentos por pagos en efectivo 'en negro'. Así es imposible competir", expresó un comerciante de La Matanza que posee varios locales en centros comerciales del distrito.
El fenómeno abre un debate que promete posiciones enfrentadas: ¿la llegada de estos gigantes representa una oportunidad para que las familias accedan a mejores precios y para que emprendedores puedan revender, o se trata de una competencia desigual que pone en riesgo a los comercios de barrio y a las pymes que generan empleo formal? La batalla por el mercado matancero recién comienza.