Feria del Libro de Buenos Aires
Homenaje a Beatriz Sarlo en la Feria del Libro: "Te hacía sentir inteligente"
Periodistas y colegas recordaron a la crítica literaria en una charla sobre el ebook "Cómo dijo Sarlo", que recopila sus entrevistas entre 2017 y 2024.
Argentina
Homenaje a Beatriz Sarlo en la Feria del Libro: "Te hacía sentir inteligente"
“Podías decir la pavada más grande y te juro que ella te hacía sentir igual inteligente, porque te daba la vuelta como para que vos no quedaras mal”. Con esas palabras, la periodista Hinde Pomeraniec recordó a Beatriz Sarlo durante un homenaje en la Feria del Libro de Buenos Aires. La charla, centrada en el ebook gratuito “Cómo dijo Sarlo”, reunió a colegas y exalumnos de la crítica literaria fallecida en diciembre de 2024 a los 82 años.
El libro, disponible en Bajalibros.com, compila entrevistas realizadas a Sarlo entre 2017 y 2024. En la mesa, Pomeraniec estuvo acompañada por los periodistas Patricio Zunini, Flavia Pittela y Patricia Kolesnicov, quienes compartieron anécdotas sobre la intelectual que se popularizó por su participación en los medios. Su muerte, dijeron, fue “un acontecimiento cultural”.
Pittela, autora del prólogo, recordó haber estudiado con Sarlo en un seminario de Literatura Latinoamericana en la Universidad Nacional de La Plata durante los años 90. “Vos la veías y no tenía nada adelante excepto un vaso de agua y los temas que la convocaban. No tenía nada planeado para decir”, describió. “Parecía que contestaba en caliente, como primera impresión. Pero se ponía a hablar y la profundidad de lo que decía era impresionante”.
Kolesnicov ilustró esa capacidad con una anécdota de fines de los ochenta: junto a Laura Leibiker, entonces estudiantes de un programa de radio en Olivos, llevaron a Sarlo en un Citroën 2CV y le propusieron un ejercicio de crítica instantánea. Le leyeron textos sin decirle qué eran. Los primeros anduvieron bien; el último era el recorrido del colectivo 26. “Sarlo escuchó y empezó a hablar de Cortázar y de La Maga. Armó una hipótesis completa sobre el itinerario como el recorrido de la Maga en Rayuela”, contó Kolesnicov. “Terminó maravilloso. Podía improvisar con nada”.
Pomeraniec distinguió entre distintas etapas de Sarlo. La que conoció en la universidad en 1984, cuando volvió a la UBA junto a Enrique Pezzoni y David Viñas, era diferente de la figura mediática posterior. “En ese 84, cuando ella entra a dar las clases, no tenía esa acidez o ironía con los otros, sino que fue una maestra maravillosa”, dijo. Era la época en que “te hacía sentir inteligente aunque dijeras cualquier cosa”.
Pittela destacó la capacidad de Sarlo para establecer “vasos comunicantes” entre temas. “Las relecturas de la literatura que yo hice a partir de sus lecturas son totalmente innovadoras”, afirmó, y mencionó a Juan José Saer y Jorge Luis Borges. “Yo pensaba que había leído a Saer. Yo pensaba que había leído a Borges hasta los seminarios de Beatriz sobre Borges. Y era otra lectura”. Pomeraniec fue más tajante: “La personalidad de Beatriz fue la que llevó a Saer al lugar privilegiadísimo que tiene hoy en la literatura argentina”.
Uno de los momentos más vívidos de la charla fue el recuerdo de la visita de Sarlo al programa televisivo 6,7,8, durante el kirchnerismo. “Cuando Beatriz fue a 6-7-8, fuimos muchos los que le dijimos: ‘No vayas’”, recordó Pomeraniec. Zunini, que estuvo presente esa noche, reveló que “adentro del estudio, la gente se fue creyendo que Sarlo había perdido, salvo en el momento del ‘conmigo no, Barone’”. Afuera, en cambio, la percepción fue la opuesta: en televisión había quedado como una victoria total de Sarlo. Pittela recordó que al día siguiente dedicó su columna en el programa de Ernesto Tenembaum a repasar la obra académica de Sarlo y concluyó: “Con Beatriz, no”.
Kolesnicov describió a Sarlo como “una entrevistada difícil, dura. No se dejaba lisonjear”. Zunini lo confirmó: la primera vez que la entrevistó, sobre el libro “La audacia y el cálculo”, fue a su casa, tomaron un café, y cuando encendió el grabador algo cambió. “Me había hecho las preguntas más difíciles que había podido. Y me respondió todo”. Publicó la nota convencido de que no le daría otra entrevista, pero ocurrió lo contrario. “Se había alegrado de que las preguntas fueran jodidas. Una pregunta fácil la molestaba”.
Pittela planteó en el prólogo que “pensar tiene costos”. En la charla, desarrolló: “Todo el tiempo tenía la mitad de la población odiándola. Y cuando vos decís en público tus opiniones, te enfrentás a los odiadores seriales que por pensar distinto te insultan, te denigran, te maltratan, ningunean tu carrera”. Pomeraniec agregó que lo que más le molestaba a Sarlo no era que la llamaran “gorila” o “vieja”, sino cuando alguien preguntaba: “¿Y esta quién es?”. “Ningunear a Beatriz Sarlo es de las cosas más necias que puede hacer una persona”, dijo Pittela.
Pittela señaló que el corazón del libro es la alarma educativa que Sarlo sostuvo hasta el final. En varias entrevistas, la crítica volvía sobre la diferencia entre la lectura lineal y lo que el scrolleo le hace al pensamiento. “Decía que había algo que había cambiado en esa cuestión técnica, y que había cambiado el modo de pensar para mal”, resumió Pomeraniec. La charla cerró con una anécdota de Zunini: un día, en la librería Eterna Cadencia, Sarlo le dijo: “Hay que cambiar la música. Tenés que poner jazz de piano, porque otro jazz interrumpe las lecturas y no vas a vender libros”.