La Matanza · Buenos Aires

Salud mental en Argentina

Día Mundial de Prevención del Suicidio: alerta por la tasa más alta de la historia

La Asociación Argentina de Salud Mental advirtió por la falta de campañas nacionales y reclamó mayor inversión. El país registra 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, por encima del promedio mundial.

Por Editor
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Profesionales de salud mental en una jornada de concientización sobre prevención del suicidio
Profesionales de salud mental en una jornada de concientización sobre prevención del suicidio

En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM) advirtió por la ausencia de políticas públicas nacionales destinadas a abordar la problemática. El presidente honorario y miembro fundador de la entidad, Alberto Trimboli, afirmó que "se observa una ausencia de la Dirección Nacional de Salud Mental y del Ministerio de Salud de la Nación en el desarrollo de políticas públicas destinadas a la salud mental y, particularmente, a la prevención del suicidio".

La preocupación se apoya en datos oficiales. Según informes del Observatorio de Política Criminal elaborados a partir de estadísticas del Ministerio de Seguridad de la Nación, Argentina registra una tasa de 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, la más alta de la serie histórica nacional. El indicador además supera el promedio mundial estimado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para Trimboli, las cifras deben convertirse en un llamado de atención para toda la sociedad. "Los datos deberían interpelarnos profundamente. No para generar alarma, sino para transformar la preocupación en políticas públicas concretas", sostuvo. En esa línea, planteó que la salud mental no puede ser un privilegio reservado para quienes pueden pagarla, porque es un derecho al cual todos deben poder acceder.

El profesional detalló las áreas que, a su criterio, requieren fortalecimiento: "Se requiere fortalecer el sistema público, la atención primaria de la salud, los centros barriales y territoriales, los servicios de salud mental en hospitales generales, los dispositivos comunitarios, los hospitales de día, los centros de día, los dispositivos para situaciones de crisis y los equipos interdisciplinarios".

En línea con los planteos de la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Trimboli destacó que la salud mental no puede analizarse de manera aislada de las condiciones sociales en las que viven las personas. Mencionó factores como la incertidumbre laboral, la precarización, el endeudamiento, la marcada desigualdad territorial, las dificultades para acceder a una vivienda, las distintas formas de violencia y el debilitamiento de los vínculos comunitarios.

Otro de los principales desafíos, según la AASM, radica en garantizar que quienes necesitan atención puedan acceder efectivamente a ella. Trimboli explicó que muchas personas encuentran obstáculos que van desde largas demoras para conseguir un turno hasta problemas económicos o geográficos para sostener un tratamiento. "De poco sirve decirle a alguien que debe pedir ayuda si después no consigue un turno hasta dentro de seis meses, no encuentra un servicio cercano o no puede pagar un tratamiento", planteó.

Desde la asociación cuestionaron además el bajo nivel de inversión destinado al sector. La Ley Nacional de Salud Mental establece que el diez por ciento del presupuesto sanitario debería orientarse a este tipo de políticas, pero según la entidad actualmente se destina poco más del 1,5 por ciento. "Frente a la magnitud del problema, la respuesta del Estado nacional resulta prácticamente nula", denunció Trimboli.

El especialista sostuvo que la prevención del suicidio no puede limitarse únicamente a la formación de profesionales y consideró necesario desarrollar campañas permanentes de sensibilización, ampliar los dispositivos de atención y consolidar redes comunitarias capaces de acompañar a las personas que atraviesan situaciones de sufrimiento. También destacó el papel de los medios de comunicación: una cobertura responsable, explicó, puede contribuir a la prevención si evita la espectacularización de los casos, no simplifica sus causas y ofrece información útil sobre dónde buscar ayuda. "Quizás el mensaje más importante sea este: el suicidio es prevenible, pero su prevención es una responsabilidad colectiva", concluyó.

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