La Matanza · Buenos Aires

Salud mental

Depresión y tristeza: especialistas piden no confundir conceptos

Profesionales advierten que el uso indistinto del término depresión para nombrar la tristeza dificulta el acceso a tratamientos adecuados y refuerzan la importancia de consultar.

Por Editor
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Profesional de salud mental durante una consulta con un paciente
Profesional de salud mental durante una consulta con un paciente

La depresión no es sinónimo de tristeza. Especialistas en salud mental advirtieron que la confusión entre ambos conceptos persiste en medios de comunicación, redes sociales y ámbitos educativos, y señalaron que esa diferencia es clave para favorecer el acceso a tratamientos adecuados y fortalecer las redes de acompañamiento.

El presidente honorario y miembro fundador de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM), Alberto Trimboli, explicó que "la tristeza forma parte de la vida y no es algo patológico: frente a determinadas experiencias dolorosas, sentir tristeza es una respuesta esperable y saludable". Atravesar momentos de aflicción ante pérdidas, conflictos o situaciones adversas no implica necesariamente la presencia de una depresión, según el especialista.

Trimboli definió a la depresión como "un cuadro clínico que se sostiene en el tiempo y afecta de manera significativa la vida cotidiana y las capacidades de la persona". Entre sus manifestaciones mencionó la tristeza profunda y persistente, la pérdida de interés por actividades que antes resultaban placenteras, el cansancio, las alteraciones del sueño y del apetito, las dificultades para concentrarse y los sentimientos de culpa, inutilidad o desesperanza.

El psicólogo e investigador Giancarlo Quadrizzi Leccese alertó sobre los autodiagnósticos realizados a partir de información obtenida en internet o redes sociales. "En cuanto a los diagnósticos de padecimientos mentales, estamos en una situación paradójica. La proliferación de información especializada en medios de divulgación genera autodiagnósticos que muchas veces obstaculizan el acceso a tratamientos", planteó. El especialista subrayó la importancia de la consulta profesional para abordar el malestar psíquico.

Ambos profesionales coincidieron en que la salud mental no depende únicamente de intervenciones individuales, sino también de la participación de la comunidad, de las instituciones y del desarrollo de políticas públicas. Quadrizzi Leccese consideró que el ámbito educativo tiene un rol relevante en la construcción del sentido vital y de los proyectos de vida, y advirtió: "Si no habilitamos la posibilidad de hablar sobre la tristeza o la bronca que sentimos, si no generamos experiencias donde el compartir sea más importante que lo que compartimos, no generaremos protección".

Trimboli sostuvo que las familias y los círculos cercanos cumplen una función fundamental. Ante un riesgo significativo para el bienestar o la vida, recomendó acompañar a la persona para que reciba atención profesional, contactar a personas de confianza y evitar que atraviese la situación en soledad. "Lo mejor es escuchar y mostrar que uno está dispuesto a escuchar, pero sin intentar aconsejar o querer convertirse en algo parecido a un psicólogo", aconsejó.

Consultado sobre las señales de alerta, Trimboli aclaró que "no existe una única señal que permita predecir un suicidio, pero existen cambios en el comportamiento, en el estado de ánimo o en la manera de relacionarse que merecen especial atención". Mencionó el aislamiento, la pérdida de interés por actividades habituales, la desesperanza, cambios significativos en el sueño o la alimentación, conductas impulsivas o de riesgo y las expresiones frecuentes relacionadas con la idea de muerte o no querer seguir viviendo.

Quadrizzi agregó que, en relación con las conductas suicidas, es necesario observar expresiones verbales o escritas vinculadas al deseo de morir, la búsqueda de medios para concretarlo, la planificación de fechas específicas o ciertos actos de despedida, como regalar objetos significativos o escribir cartas. Ambos enfatizaron que hablar responsablemente sobre suicidio no induce a una persona a hacerlo, sino que abre la puerta a preguntar, escuchar y ofrecer o recibir ayuda.

Ante una crisis emocional o riesgo inmediato, recomiendan buscar ayuda profesional o acudir a un servicio de emergencia. En Argentina funciona la línea 0800-999-0091 del Hospital Nacional en Red Laura Bonaparte, gratuita y disponible las 24 horas para orientación y apoyo en situaciones de urgencia de salud mental. También está disponible la Línea de Prevención del Suicidio: 135 en CABA y Gran Buenos Aires, y (011) 5275-1135 / 0800-345-1435 desde todo el país.

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