Alimentación y salud
Carne roja y pollo: cuál tiene mayor impacto en la prediabetes
Un análisis reciente señala que el tipo de carne consumida influye en los niveles de glucosa e insulina, y en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
La alimentación juega un rol clave en la regulación de la glucosa y la insulina, y puede incidir en la progresión hacia la diabetes tipo 2. Un nuevo análisis comparó el impacto de la carne roja y el pollo en personas con prediabetes, y encontró diferencias significativas.
Según el estudio, la carne roja —especialmente la procesada— se asocia con un mayor riesgo de elevar la glucosa en sangre y empeorar la resistencia a la insulina. En cambio, el pollo, consumido sin piel y en preparaciones saludables, mostró un efecto más neutro sobre estos marcadores.
Los investigadores señalaron que la diferencia no radica solo en la proteína, sino también en el contenido de grasa saturada, el procesamiento y la frecuencia de consumo. La carne roja procesada, como embutidos o hamburguesas industriales, contiene compuestos que pueden alterar el metabolismo de la glucosa.
Para quienes ya tienen prediabetes, los especialistas recomiendan moderar el consumo de carne roja y priorizar fuentes magras de proteína, como el pollo sin piel, el pescado o las legumbres. También sugieren evitar métodos de cocción que generen compuestos nocivos, como el asado a altas temperaturas.
El estudio no descarta por completo la carne roja, pero advierte que su consumo frecuente —más de tres porciones semanales— podría acelerar la transición de prediabetes a diabetes tipo 2. En contraste, el pollo, dentro de una dieta equilibrada, no mostró ese mismo efecto adverso.