Fútbol e historia
Brindisi y el Mundial que casi no juega por la muerte de Perón
El exfutbolista Miguel Brindisi recordó cómo la muerte de Juan Domingo Perón en 1974 conmovió a la Selección Argentina concentrada en Alemania, y el dilema de jugar mientras el país lo velaba.
Miguel Brindisi, exfutbolista de la Selección Argentina, reconstruyó uno de los episodios más difíciles de su carrera: la muerte del presidente Juan Domingo Perón durante la concentración del equipo en Alemania, previa al Mundial de 1974. En una entrevista, el mediocampista recordó que la delegación se encontraba en la ciudad de Colonia cuando, al regresar de un paseo, vieron la bandera argentina a media asta. "No hacía falta que nadie dijera nada", afirmó.
El impacto fue inmediato. Los dirigentes partieron de regreso a la Argentina para los trámites fúnebres, y los jugadores sintieron que no debían jugar. "La primera reacción del plantel fue unánime: no querían jugar", relató Brindisi. Consideraban que disputar un partido mientras el presidente era velado era una falta de respeto al país. Sin embargo, la responsabilidad institucional pesó: Argentina había sido elegida sede del Mundial de 1978, y una negativa podía poner en riesgo esa organización. Finalmente, el equipo continuó, pero antes participó de una misa íntima en Colonia.
La muerte de Perón también atravesó la historia familiar de Brindisi, criado en Villa Luzuriaga, partido de La Matanza. Recordó que sus padres eran profundamente peronistas y que la primera vivienda familiar la obtuvieron gracias a un Plan Evita. Su padre le contaba las horas de espera bajo la lluvia para despedir al líder justicialista, relatos que cobraron mayor significado cuando él mismo vivió el fallecimiento del presidente.
Brindisi también evocó otro momento emblemático: a comienzos de los años setenta rechazó ofertas de clubes europeos para quedarse en el país y cumplir el sueño de jugar un Mundial con la Selección. Tras el regreso de Perón al país, el propio General lo recibió y le entregó una plaqueta en reconocimiento a ese gesto. "Para mí fue algo increíble", resumió.
Más de cinco décadas después, Brindisi no recuerda solo un Mundial. Recuerda un país detenido por el dolor, una bandera a media asta, una misa improvisada lejos de casa y una historia familiar nacida en Villa Luzuriaga que le dio un sentido especial a uno de los días más difíciles de su vida.