La Matanza · Buenos Aires

Efeméride

A 14 años de la Ley de Identidad de Género, una norma pionera en el mundo

La Ley N° 26.743, sancionada el 2 de julio de 2012, fue la primera en el mundo en despatologizar las identidades trans y permitir el cambio registral por simple trámite administrativo.

Por Editor
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Personas con banderas trans y arcoíris en una marcha
Personas con banderas trans y arcoíris en una marcha

Este jueves se cumplen 14 años de la sanción de la Ley de Identidad de Género, una normativa pionera a nivel mundial que fue aprobada por el Senado con 55 votos a favor, ninguno en contra y una sola abstención. La ley, reglamentada el 2 de julio de 2012, establece que la identidad de género autopercibida es "la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente", que puede coincidir o no con el sexo asignado al nacer.

La norma fue la primera en el mundo en no patologizar las identidades trans. Permite el cambio registral de nombre y sexo en el Documento Nacional de Identidad (DNI) mediante un trámite administrativo, sin necesidad de pericias médicas, cirugías ni tratamientos hormonales. También reconoce otras expresiones de género como la vestimenta, el modo de hablar y los modales.

La ley garantiza un trato digno en ámbitos públicos y privados: a solo requerimiento de la persona, el nombre de pila adoptado debe ser utilizado en citaciones, registros, legajos y cualquier gestión o servicio. En el ámbito de la salud, regula el acceso a la atención integral, incluyendo intervenciones quirúrgicas y tratamientos hormonales para adecuar el cuerpo, sin necesidad de autorización judicial o administrativa. Estos tratamientos deben estar incluidos en el Programa Médico Obligatorio (PMO), con cobertura tanto en el sistema público como privado.

La ley también incorpora a la infancia trans, permitiendo a niñas, niños y adolescentes acceder al cambio registral de su DNI y despatologizando por completo la transexualidad. Reconoce la infancia como una etapa de derecho al libre desarrollo personal y visibiliza el derecho a la identidad de género como un avance contra las violencias y el sufrimiento de familias sometidas al paradigma heteronormativo, biologicista y binario.

En cuanto a las personas mayores travestis y trans, la lucha por la identidad de género busca saldar una deuda histórica con quienes vivieron represión institucional y exclusión sistémica. La reparación histórica implica garantizar el acceso a la seguridad social y a una vejez digna, así como la plena implementación del Cupo Laboral Trans y el acceso a la vivienda, entendiendo que el derecho a la identidad debe estar respaldado por condiciones de vida básicas.

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