La Matanza · Buenos Aires

Crisis ambiental en Nueva Zelanda

Wellington enfrenta seis meses para detener derrame de aguas residuales

Millones de litros de aguas residuales sin tratar se vierten al océano desde febrero tras la falla de una planta. Las autoridades prometen una solución parcial para noviembre.

Por Editor
Compartir
Vista de la costa de Wellington con cartel de advertencia por contaminación
Vista de la costa de Wellington con cartel de advertencia por contaminación

Millones de litros de aguas residuales continúan vertiéndose en las costas de Wellington, la capital de Nueva Zelanda, desde el 4 de febrero, cuando falló catastróficamente la planta de tratamiento de Moa Point. Las autoridades locales informaron que una solución provisional estará lista en noviembre, mientras que las reparaciones completas, con un costo de 53,5 millones de dólares neozelandeses, se extenderían hasta fines de 2027.

Más de 100 días después del colapso, una mezcla de efluentes humanos crudos y parcialmente filtrados sigue siendo descargada directamente al océano Pacífico. La situación ha generado alarma entre residentes y ambientalistas, que cuestionan la capacidad de respuesta del gobierno local.

Según funcionarios municipales, el plan de emergencia incluye la instalación de un sistema de derivación temporal para reducir el caudal de descarga. Sin embargo, advierten que la solución definitiva requerirá obras de infraestructura más complejas y prolongadas.

Vecinos de la zona costera han reportado olores nauseabundos y manchas visibles en el agua, lo que afecta actividades recreativas y la vida marina. Organizaciones ecologistas exigen medidas más rápidas y transparencia en la gestión de la crisis.

El gobierno neozelandés ha destinado fondos adicionales para mitigar el impacto ambiental, aunque aún no se han detallado las sanciones o responsabilidades por la falla técnica. La planta de Moa Point, clave para el saneamiento de la capital, requiere una modernización que lleva años postergada.

Compartir