Mapa del sector energético
Quién es quién entre los empresarios que controlan la energía argentina
De Vaca Muerta a las nuevas eléctricas, el sector energético argentino se reconfigura con la llegada de nuevos actores y la salida de gigantes internacionales.
Argentina
Quién es quién entre los empresarios que controlan la energía argentina
El sector energético argentino vive una transformación profunda. Mientras Vaca Muerta sigue batiendo récords de producción y el superávit comercial energético alcanzó cifras históricas, el mapa de actores se reconfigura: empresas locales ganan terreno, gigantes internacionales se retiran y nuevos jugadores, muchos de otros rubros, desembarcan con fuerza.
En los primeros tres meses de 2026, la balanza energética arrojó un saldo positivo de USD 2.405 millones, el mayor para un primer trimestre desde que hay registros, según el Indec. El año pasado el superávit fue de USD 7.815 millones, con exportaciones récord de USD 11.086 millones. Las perspectivas son optimistas, pero el sector mira con atención la estabilidad regulatoria y el rumbo político.
Entre los tradicionales, YPF lidera con el 32% del crudo y el 27% del gas no convencional. Su CEO, Horacio Marín, impulsa el plan "4x4" para cuadruplicar el valor de la empresa en cuatro años, con foco en Vaca Muerta y GNL. Pan American Energy (PAE), de los Bulgheroni, produce más de 240.000 barriles equivalentes por día y lidera el consorcio Southern Energy para exportar GNL desde 2027, con inversiones por más de USD 15.000 millones.
Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, es uno de los mayores productores privados de gas y avanza en Rincón de Aranda con una inversión de USD 1.500 millones, que podría ampliarse a USD 4.500 millones bajo el RIGI. También participa en transporte eléctrico a través de Transener y en gas mediante TGS. Otras firmas históricas son CGC (Eduardo Eurnekian), con foco en Palermo Aike, y Tecpetrol (Paolo Rocca), que invierte USD 2.400 millones en Los Toldos II Este.
Entre los nuevos jugadores se destaca Vista Energy, fundada por Miguel Galuccio, que produce 135.000 barriles diarios y planea alcanzar 200.000 para 2030. Pluspetrol, que compró activos de ExxonMobil, solicitó adhesión al RIGI por USD 12.000 millones para llegar a 100.000 barriles diarios. También Phoenix, de Mercuria Energy con José Luis Manzano como accionista minoritario, invertirá USD 6.000 millones hasta 2038.
En el segmento eléctrico, Edison Energía, integrada por los hermanos Neuss, Rubén Cherñajovsky y ex ejecutivos de Citibank, ganó la privatización de la mitad de Transener en sociedad con Genneia, de Jorge Brito. Edison también se quedó con las hidroeléctricas Cerros Colorados y Alicurá. MSU Energy, de Manuel Santos Uribelarrea, sumó la hidroeléctrica Chocón-Arroyito. Central Puerto, de los Miguens-Bemberg y Eduardo Escasany, y Grupo Albanesi, de Armando Loson, completan el cuadro de generadores.
En distribución, Edenor (Manzano, Vila y Filiberti) y Edesur (Enel) abastecen el AMBA. En gas, Camuzzi (Brito, Macfarlane y Garillo) y Metrogas, cuyo 70% YPF pondrá a la venta, con Manzano como posible comprador. La venta de combustibles está dominada por YPF (60% del mercado), seguida por Axion Energy (PAE) y Puma (Trafigura).
El economista Santiago Capdevila, de Empiria, señaló que "en los últimos tres años la energía volvió a aportar dólares por los dos lados del balance cambiario: comercial y financiero. En 2025 el aporte neto total fue de USD 9.214 millones, el mayor de la serie". Sin embargo, advirtió que "para que el RIGI no sea solo una buena foto, el precio interno debe alinearse con el de exportación; cada vez que se desacopla artificialmente, se distorsionan los incentivos".
Las proyecciones de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) indican que el país podría exportar más de USD 41.000 millones anuales para 2035 si se mantienen las inversiones y la estabilidad regulatoria. Argentina tiene recursos petroleros para más de un siglo y reservas de gas para más de dos décadas, pero la clave está en acelerar el desarrollo de Vaca Muerta, expandir la infraestructura de licuefacción y atraer capitales a gran escala.