Contaminación química
Productos antipulgas para mascotas contaminan ríos y afectan la fauna, según estudio
Un estudio británico advierte que los químicos fipronil e imidacloprid, presentes en tratamientos antipulgas para mascotas, están causando daños irreversibles en la vida silvestre.
Los químicos tóxicos presentes en los tratamientos antipulgas para mascotas están causando estragos en la fauna de ríos, parques y áreas de conservación, según un estudio publicado este jueves. El informe insta al gobierno del Reino Unido a tomar medidas urgentes para limitar su uso.
El estudio señala que el fipronil y el imidacloprid, dos ingredientes activos comunes en estos productos, ya están prohibidos como pesticidas agrícolas debido a su toxicidad, pero siguen autorizados en tratamientos veterinarios. Estas sustancias, al ser arrastradas por la lluvia o al lavar a las mascotas, terminan en cursos de agua y suelos, donde afectan a insectos acuáticos, aves y polinizadores.
Investigaciones previas ya habían vinculado estos químicos con la disminución de poblaciones de abejas y otros insectos beneficiosos. El nuevo trabajo amplía la evidencia al documentar su presencia en áreas protegidas y su impacto en especies no objetivo, incluyendo posibles efectos en la salud humana: estudios recientes asociaron la exposición a estos compuestos con puntuaciones cognitivas más bajas en niños con autismo.
Los autores del estudio recomiendan que los dueños de mascotas opten por alternativas no químicas, como collares repelentes o peines especializados, y que las autoridades reguladoras revisen la autorización de estos productos. La industria veterinaria, por su parte, defiende la seguridad de los tratamientos cuando se usan según las indicaciones.
El informe concluye que, sin una acción gubernamental, el daño a los ecosistemas podría volverse irreversible. Organizaciones ambientales ya han solicitado la prohibición total de estos químicos en productos para mascotas.