Solidaridad en La Matanza
Lanzan campaña solidaria para abrigar a mujeres en recuperación en Ciudad Evita
El Hogar de Mujeres “Merlina y Viky” impulsa la colecta de ropa de abrigo y calzado para las 45 mujeres que asisten al centro de contención por consumos problemáticos.
Con el frío ya instalado en La Matanza, el Hogar de Mujeres “Merlina y Viky”, ubicado en Ciudad Evita, lanzó la campaña solidaria “Abriguemos entre todos”. En su sede de Avenida Crovara y El Pindó reciben donaciones de camperas, abrigos, calzado, medias, calzas térmicas, bufandas, gorros, guantes, frazadas y ropa de cama para las mujeres que asisten al hogar.
“Decidimos hacer la campaña porque las mujeres que se acercan al Hogar lo hacen con muy pocas pertenencias, casi sin nada y vacías, sin ropa de abrigo ni zapatillas. Queremos juntar un poco de lo que cada uno tenga en casa para que sea reutilizado por las chicas nuevas que recibimos”, explicó Diana, acompañante del hogar.
El Hogar de Mujeres “Merlina y Viky”, nombrado en homenaje a dos vecinas que lucharon contra las adicciones, no solo ofrece un espacio de recuperación sino que funciona como un refugio donde prima la contención y el entendimiento. Actualmente reciben a 45 mujeres. “Sabemos que cuesta tomar la decisión de quedarse, no es fácil, pero nosotras tratamos de hacer un contacto rápido para no desaprovechar la oportunidad de ayudar a una más”, señaló Daiana, otra de las colaboradoras.
Lorena, quien llegó al hogar en 2020 por una situación de consumo, logró su recuperación en plena pandemia y decidió quedarse a colaborar. “Acá las chicas trabajando, cobran un sueldo y manejan dinero. Tenemos casa de ingreso, granja y espacios para estudiar y trabajar, con el fin de que puedan lograr la reinserción y armar un plan de vida”, indicó. Camila, otra colaboradora que superó su pasado problemático, explicó que el tratamiento dura cuatro meses: “Se comienza con la adaptación y luego con los ‘doce pasos’ de trabajo. La idea es que las chicas salgan con un plan de vida que incluya estudios, trabajo, tratamiento de temas judiciales o el reencuentro con sus familiares”.
María, de 42 años, quien continúa su recuperación y comenzó a colaborar con los tratamientos, afirmó encontrar una familia en el hogar. “Yo era terca y no me dejaba ayudar, pero ahora asisto a las chicas que llegan con historias similares a la mía. Somos una familia que lucha día a día contra las adicciones, y estos espacios demuestran que se puede rehacer la vida”, aseguró. Quienes deseen colaborar pueden acercarse a la sede del hogar o comunicarse con Daiana al 11-5663-5927.