La Matanza · Buenos Aires

Celebración en Isidro Casanova

García Cuerva cuestionó a la dirigencia política en la homilía por San Cayetano

Miles de fieles participaron de las misas por San Cayetano en el santuario de Isidro Casanova. El obispo llamó a generar trabajo y criticó a la dirigencia.

Por Editor
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Fieles reunidos en el Santuario San Cayetano de Isidro Casanova durante la celebración
Fieles reunidos en el Santuario San Cayetano de Isidro Casanova durante la celebración

Miles de fieles se acercaron este viernes al Santuario San Cayetano de Isidro Casanova para participar de las celebraciones por el Día de San Cayetano, bajo el lema “La Matanza pide por paz, pan y trabajo”. Se realizaron misas a las 17, 18 y 19 horas en el templo ubicado en Ruta 3 y las vías, con la presencia de la CGT Regional La Matanza.

Durante la homilía, el monseñor Eduardo García puso el foco en la falta de empleo y sus consecuencias sociales. “Cada 7 de agosto miles de personas llegan hasta San Cayetano con una misma súplica: ‘Danos pan y trabajo’. No vienen solamente a pedir un trabajo, un salario. Vienen a pedir algo mucho más profundo. Porque el trabajo no es solo un ingreso, es dignidad”, afirmó.

“El trabajo es la posibilidad de sostener una familia, de sentirse útil, de levantarse cada mañana sabiendo que alguien necesita de uno. El trabajo le dice a una persona: ‘Tu vida vale, tu vida sirve, tu vida puede hacer el bien’”, expresó y redobló que “por eso cuando falta el trabajo, no falta solamente el dinero”. “Muchas veces comienza a apagarse la esperanza”, auguró.

El obispo también se refirió a la situación que atraviesan muchos jóvenes y vinculó la falta de oportunidades con el crecimiento de la desesperanza. “Vivimos en una Argentina donde muchos de nuestros jóvenes crecieron escuchando que estudiar no garantiza un futuro, que trabajar no alcanza para vivir y que esforzarse parece no tener recompensa. Cuando una sociedad deja de ofrecer razones para esperar, comienza a fabricar desesperanza”, sostuvo.

“La desesperanza nunca queda vacía. Alguien siempre la ocupa”, advirtió el obispo y consideró que es en ese contexto que San Cayetano aparece como un símbolo frente a la falta de expectativas. “El patrono del pan y del trabajo nos recuerda que ningún pueblo puede resignarse a vivir sin futuro y que ninguna persona puede ser considerada descartable”, señaló.

En uno de los tramos centrales de la homilía, García se refirió a la problemática de la violencia y el narcotráfico. “La violencia y la droga no nacen en el gatillo de un arma o una bolsa de cocaína. Nacen mucho antes”. “Nacen cuando una sociedad les roba a sus hijos las razones para esperar, para soñar y para creer que vale la pena vivir”, planteó.

En esa línea, aseveró que “cuando un chico crece convencido de que no tiene futuro, de que nadie lo espera, de que nunca tendrá un trabajo digno ni un lugar en la sociedad, queda expuesto a quienes le ofrecen un camino rápido de pertenencia, de dinero y de poder”. “El problema no se resolverá solamente con más patrulleros, más cárceles o penas más duras. Todo eso puede ser necesario, pero nunca alcanzará si seguimos produciendo jóvenes descartados”, manifestó.

Frente a ese escenario, García destacó el rol que pueden cumplir las escuelas, parroquias, clubes, empresas, cooperativas y organizaciones sociales. “La verdadera lucha comienza mucho antes: cuando un barrio ofrece educación, trabajo, deporte, cultura y comunidad, cuando una familia contiene, una parroquia abre sus puertas, una escuela no abandona y una empresa da una oportunidad”, alegó y sumó: “Nos necesitamos todos”.

Hacia el final, García llamó a transformar el tradicional pedido de los fieles en un compromiso colectivo para generar oportunidades: “Hoy no podemos venir solamente a pedir trabajo para nosotros. Tenemos que pedir un corazón capaz de crear trabajo, de abrir oportunidades y de no resignarnos a una sociedad donde millones de personas sobran”. Así, pidió por una Argentina en la que “el trabajo vuelva a ser camino de dignidad, la economía esté al servicio de la persona y no la persona al servicio del dinero y nadie sea descartado”.

“Cada puesto de trabajo digno que nace es mucho más que un empleo. Es una familia que recupera la esperanza, un barrio que se fortalece, una derrota para el narcotráfico, un paso hacia una sociedad más pacífica, una victoria de la vida”, cerró.

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