La Matanza · Buenos Aires

Crisis energética

Estados Unidos evalúa suspender el impuesto federal a la gasolina por la guerra con Irán

La Casa Blanca analiza eliminar temporalmente el impuesto federal a la gasolina para contener el impacto del aumento de precios, que ya supera el 50% desde el inicio del conflicto con Irán.

Por Editor
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La administración de Estados Unidos evalúa suspender de manera temporal el impuesto federal a la gasolina, en respuesta al fuerte incremento de los precios del combustible derivado de la guerra con Irán. Así lo confirmó el secretario de Energía, Chris Wright, en una entrevista con NBC, al señalar que la medida forma parte de un paquete de acciones para aliviar el impacto económico sobre los consumidores.

Actualmente, los impuestos federales suman 18,3 centavos por galón para la gasolina y 24,3 centavos por galón para el diésel, más una tarifa adicional para un fondo de tanques subterráneos. Según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el precio promedio nacional de la gasolina alcanzó este domingo los 4,52 dólares por galón, un alza superior al 50% desde el inicio del conflicto. El incremento afecta directamente a millones de hogares y empresas, que enfrentan un mayor costo del transporte.

Wright afirmó que "todas las medidas que puedan tomarse para bajar el precio en las gasolineras y reducir los costos para los estadounidenses cuentan con el apoyo de esta administración". Sin embargo, la duración y el alcance de la suspensión aún no fueron definidos públicamente. La estructura impositiva federal sobre los combustibles es una fuente clave de financiamiento para infraestructuras como carreteras, a través del Fondo Fiduciario de Carreteras, lo que genera tensiones entre el alivio inmediato y la sostenibilidad fiscal.

Analistas del sector energético advierten que, aunque la eliminación temporal del impuesto reduciría directamente el precio, el efecto podría ser limitado si los precios internacionales del crudo continúan en alza o si los márgenes de refinación se ajustan. La volatilidad global, impulsada por la guerra y las restricciones de suministro, mantiene la presión sobre el mercado estadounidense. El gobierno aún no especificó si la suspensión abarcará solo la gasolina o también el diésel y otros combustibles, ni cómo se compensará la caída en la recaudación.

El encarecimiento del combustible ya modificó hábitos de consumo. Una encuesta de The Washington Post de finales de abril indicó que el 44% de los adultos redujo la frecuencia con la que conduce, el 34% cambió sus planes de viaje y el 42% recortó otros gastos domésticos para cubrir el costo del combustible. La suspensión del impuesto se perfila como una herramienta de emergencia, aunque la solución de fondo dependerá de la estabilidad en los mercados internacionales de energía.

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