Cultura
El paso del Indio Solari por La Matanza: vivió en Ramos Mejía en los 80
Tras la muerte del cantante de Los Redonditos de Ricota, surgieron anécdotas de su vida en el oeste del conurbano, donde trabajó en un hogar de niños y ensayaba con la banda.
Tras el fallecimiento de Carlos “Indio” Solari, el ídolo del rock nacional, comenzaron a circular datos poco conocidos sobre su vida. Entre ellos, que durante la década de 1980 vivió en la localidad de Ramos Mejía, en el partido de La Matanza, antes de mudarse a Parque Leloir e Ituzaingó.
En varias entrevistas, el cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota recordó con afecto su paso por la zona. En esa época, la banda ya tenía un público fiel, aunque aún no había alcanzado la masividad. Vecinos de Ramos Mejía lo recuerdan caminando por la calle, tomando café en un bar o yendo al tren. También trabajó en un hogar de niños local hasta que se dedicó por completo a la música.
Su vida en esos años quedó registrada en el libro autobiográfico “Recuerdos que mienten un poco” (2019), escrito con el periodista Marcelo Figueras. Allí relata cómo, tras dejar La Plata, se mudó a Caballito y luego a Ramos Mejía durante los primeros años formativos de Los Redonditos. En una entrevista grabada, contó la anécdota de por qué renunció a su trabajo en el oeste.
Flavio, un vecino de Ramos Mejía que pidió preservar su apellido, conoció al Indio en su adolescencia. “Si tengo que resumir en una palabra lo que significa el Indio, diría que fue un genio”, aseguró. En 1988, Solari residía en una modesta casa en Bolívar y Coronel Díaz, donde recibía a la banda y amigos. Flavio relató que un pariente del cantante lo ayudó a presentarse: “Un día me presenté en su casa, toqué el timbre y me recibió él mismo. Me trataba como si me conociera desde siempre, me daba un café y charlábamos de los recitales, de la banda, del trabajo”.
“Tuve el privilegio de visitarlo en varias oportunidades, tengo fotos con él. Recuerdo que un día llegué y salió un poco disfrazado con Poli, su manager de esa época, para que la gente no lo reconociera”, agregó. Un día, al volver, la casa estaba vacía: se habían mudado. “Nunca más lo pude ver, salvo en los recitales”, contó.
El vínculo entre Solari y La Matanza quedó sellado en julio de 2021, cuando se inauguró una escultura a tamaño real en su homenaje en la Plaza Etcheverry, en Avenida Don Bosco y Rincón. La obra, creada por el artista local Sergio Leguizamón y el colectivo “Una obra redonda”, mide 1,67 metros, pesa unos cien kilos y está hecha con chatarra y hierro reciclado donados por vecinos y fanáticos. El propio Indio agradeció el gesto en sus redes sociales.