Reflexión post Mundial
El legado de la Selección: valores que trascienden el resultado
Tras el Mundial, una mirada sobre lo que deja el proceso: cultura, Malvinas y trabajo en equipo como pilares para la sociedad.
Tras cada competencia deportiva importante, el foco suele quedar en el resultado. Pero lo verdaderamente valioso ocurre mucho antes del instante final: los valores, los aprendizajes y la forma en que se recorre el camino. En ese sentido, el ciclo de la Selección argentina dejó un legado que va más allá de una copa o una derrota.
Argentina sigue despertando emociones y hay una razón simple: a pesar de las dificultades económicas y de estar lejos de los grandes centros de poder, el país es culturalmente rico. Esa riqueza cultural sigue llamando la atención del mundo y convierte a la Argentina en un faro, según planteó el docente y especialista en emprendedurismo Marcelo Carbone.
Carbone sostuvo que cada vez que sale del país vuelve más argentino, y que la cultura es uno de los activos más valiosos que tiene la nación, aunque muchas veces no se la defiende como corresponde. "Los argentinos somos solidarios, nunca dejamos a nadie tirado y siempre encontramos la manera de seguir adelante, incluso en los momentos más difíciles", afirmó.
En esa línea, consideró que deberían recuperarse puntos de encuentro que estén por encima de cualquier diferencia. "La política podrá dividirnos, pero hay cuestiones que deberían unirnos como sociedad, como el amor por nuestra cultura", señaló, y agregó que no se debería hacer daño a aquello que distingue al país ni abandonar los valores que lo hicieron reconocido dentro y fuera de sus fronteras.
Uno de los hechos más significativos que dejó el Mundial fue la visibilidad que alcanzó la causa Malvinas. Para Carbone, fue una de las acciones políticas más importantes de los últimos tiempos porque logró acercar una causa histórica a las nuevas generaciones. "Mis hijos ahora van a querer usar una camiseta que diga que las Malvinas son argentinas y eso tiene un valor enorme", expresó.
El especialista remarcó que defender el territorio no debería ser una cuestión partidaria, sino una convicción colectiva. "No puede importar si uno vive en Virrey del Pino o en San Isidro, porque el más humilde y el más acomodado tienen que estar dispuestos a defender la misma causa", sostuvo.
En cuanto al proceso mundialista, Carbone destacó el valor del trabajo colectivo, la construcción del grupo, el liderazgo positivo y la disciplina. "Siempre digo que hay tres pilares que hacen la diferencia: responsabilidad, compromiso y disciplina", afirmó. Y agregó que no se queda con la final perdida, sino con las remontadas anteriores, los abrazos del equipo, el compañerismo y la resiliencia.
"La enseñanza más importante no está en el resultado, está en el recorrido: la argentinidad apareció otra vez en escena y nos recordó quiénes somos cuando trabajamos juntos", concluyó.
Para quienes emprenden o construyen proyectos, el mensaje es sostener esos valores para ser mejores profesionales y también una sociedad más fuerte. Carbone recomendó a sus alumnos no enfocarse únicamente en el título, sino avanzar materia por materia, aprendiendo y equivocándose. A los emprendedores les sugirió tener un plan, porque un proyecto necesita dirección, objetivos y constancia. "No alcanza con la inspiración, hace falta trabajo sostenido", dijo.
En las empresas, señaló, ocurre lo mismo: los dueños deben escuchar al obrero, porque el que está junto a la máquina todos los días conoce detalles que pueden definir el futuro de toda la organización. "Escuchar, aprender y construir con otros forma parte de una misma filosofía", afirmó.
La enseñanza más importante, según Carbone, es cuidar la cultura, defender el territorio y ser mejores con los demás para no perder aquello que convierte a la Argentina en un faro para el mundo.