Efemérides argentinas
Día de la Escarapela: por qué se celebra cada 18 de mayo
Cada 18 de mayo se conmemora el Día de la Escarapela, uno de los símbolos patrios más emblemáticos. Su origen se remonta a las invasiones inglesas y la Revolución de Mayo.
Este 18 de mayo se conmemora el Día de la Escarapela, el distintivo celeste y blanco que identifica a la Argentina. La fecha fue instituida en 1935 por el Consejo Nacional de Educación, aunque el origen de los colores patrios se remonta a principios del siglo XIX y no puede establecerse con precisión.
Una de las versiones más difundidas sostiene que los colores blanco y celeste fueron adoptados por primera vez durante las invasiones inglesas (1806-1807) por el cuerpo de Patricios, la primera milicia urbana del Río de la Plata. Otra versión indica que un grupo de damas de Buenos Aires utilizó la escarapela al presentarse ante el coronel Cornelio Saavedra el 19 de mayo de 1810.
El 25 de mayo de 1810, el uso de la escarapela blanca y celeste se difundió entre los patriotas de forma espontánea. Tradicionalmente se recuerda la imagen de Domingo French y Antonio Beruti repartiendo cintas celestes y blancas ese día, aunque se trata de una construcción histórica influenciada por los relatos de Bartolomé Mitre, quien omitió que esos colores ya se usaban informalmente antes de la Revolución.
El 23 de marzo de 1811, la escarapela fue usada como distintivo de los opositores a la mayoría de la Junta Grande. A fines de ese año, ante los ataques españoles ordenados por el gobernador de Montevideo, Pascual Vigodet, el Triunvirato encargó a Manuel Belgrano partir hacia Rosario con un cuerpo de ejército. Belgrano, al considerar absurdo que sus soldados usaran distintivos españoles, solicitó y obtuvo permiso para que usaran una escarapela propia.
Por decreto del 18 de febrero de 1812, el Triunvirato creó, según el diseño propuesto por Belgrano, una escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata de dos colores: blanco y azul celeste, quedando abolida la roja que se usaba anteriormente. La medida se dio en un contexto en que la política exterior del Triunvirato aún sostenía que la Revolución de Mayo buscaba preservar los territorios para Fernando VII, mientras Belgrano ya pensaba en la Independencia.