La Matanza · Buenos Aires

Inteligencia artificial

Deepfakes: el proyecto danés que trata la identidad como propiedad intelectual

Dinamarca propone reformar su ley de copyright para proteger la identidad personal frente a los deepfakes, un enfoque que evita las dificultades probatorias de otros regímenes legales.

Por Editor
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El primer deepfake en su sentido actual surgió en 2017, cuando un usuario de Reddit bajo el pseudónimo “deepfakes” difundió videos pornográficos manipulados con inteligencia artificial, superponiendo rostros de celebridades. Aunque el subreddit fue cerrado, el término se expandió a otros ámbitos y hoy es un desafío global para juristas y gobernantes.

Un deepfake es una manipulación o creación artificial de contenido digital para falsear un evento o la apariencia de alguien. A diferencia de una edición simple, el engaño es absoluto. La Unión Europea fue la primera en adoptar un régimen integral para regular la IA (Reglamento 2024/1689), pero el equilibrio entre desarrollo tecnológico y protección de la intimidad sigue siendo difícil.

En Argentina, los deepfakes circulan sin control y los afectados solo pueden reclamar daños y perjuicios a posteriori, con base en los derechos personalísimos del Código Civil y Comercial (artículos 52 a 55). Un caso relevante ocurrió en 2025, cuando un video manipulado mostró falsamente al expresidente Mauricio Macri anunciando la baja de una candidatura en plena veda electoral, lo que evidenció cómo estas tecnologías erosionan la confianza pública.

Dinamarca propone una solución innovadora: tratar la identidad personal —rostro, voz y apariencia— como un bien protegido bajo una lógica similar a la propiedad intelectual. La reforma, aún en debate para incorporarse a la ley de copyright danesa (Ophavsretsloven), evitaría las dificultades probatorias de otros regímenes y generaría obligaciones para las plataformas que lucran con esos contenidos.

Sin embargo, el proyecto danés enfrenta interrogantes: ¿hasta qué punto puede comercializarse la identidad sin desnaturalizar su dimensión personalísima? ¿Qué ocurre con los usos satíricos o en contextos transnacionales? El debate recuerda al caso del selfie del mono Naruto, donde un tribunal estadounidense concluyó que los animales no pueden ser autores según las leyes de propiedad intelectual. Ese precedente anticipó discusiones actuales sobre la IA y la autoría sin intervención humana directa.

El proyecto danés prefiere incursionar en el derecho a la imagen y no crear un derecho autónomo vinculado a la identidad personal. Pero, como advierte el comediante Jerry Seinfeld: “Somos lo suficientemente inteligentes como para inventar la IA, lo bastante tontos como para necesitarla, y tan estúpidos que no podemos saber si hicimos lo correcto”.

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