Informe de Bumeran y datos del INDEC
Crisis: casi 9 de cada 10 trabajadores necesitan un segundo ingreso para sobrevivir
Un informe de Bumeran revela que casi nueve de cada diez trabajadores consideran que su sueldo no alcanza. Jubilados y desocupados también sufren la pérdida de poder adquisitivo.
Un informe del portal de empleo Bumeran difundido esta semana reveló que casi nueve de cada diez trabajadores consideran que su sueldo no alcanza para cubrir sus necesidades y que necesitan un segundo ingreso para sobrevivir. La situación afecta tanto a empleados formales como informales, y también a los jubilados, cuyos haberes quedaron por debajo de la inflación.
El estudio se conoce en un contexto de crisis económica, con datos del INDEC que indican que en julio un adulto mayor necesitó 495.622 pesos para cubrir la canasta básica total y no ser pobre, y 223.253 pesos para no caer en la indigencia. Estas cifras serían aún mayores si se incluyeran alquileres y expensas.
El salario mínimo actual es de 376.600 pesos, más de 100.000 pesos por debajo de la línea de pobreza. Además, el valor mínimo de la hora para trabajadores jornalizados es de 1.883 pesos, a lo que se suma el creciente número de empleados en la informalidad.
En diálogo con Radio Universidad, Norma, una jubilada, fue tajante: “El problema es que todo aumenta, pero los sueldos y las jubilaciones no suben o lo hacen en un porcentaje menor”. Por su parte, Antonio, actualmente desempleado, expresó: “Hace dos años que estoy buscando trabajo y no encuentro. Me despidieron de una fábrica grande en la que estuve más de 20 años. Para subsistir, estoy vendiendo en la calle, pero el Gobierno no te deja porque te saca la mercadería”.
“No puedo pagar la comida, la luz o el gas, que aumentan todos los meses”, cuestionó, al tiempo que agregó: “Veo todo muy complicado, más allá de mi caso. Mucha gente está en la misma que yo o trabaja, pero igual no llega a fin de mes”.
Por eso, una enorme cantidad de personas tiene o necesita más de un trabajo para cubrir sus necesidades básicas, como vendedores ambulantes, deliveries y choferes de aplicaciones de viajes. La situación refleja una tendencia creciente en el mercado laboral argentino, donde tener empleo ya no garantiza salir de la pobreza.