Seguridad en África Occidental
Costa de Marfil, en alerta por amenaza yihadista una década después del ataque
A diez años del ataque yihadista en Grand Bassam, Costa de Marfil mantiene la vigilancia en su frontera norte, donde la amenaza persiste desde Mali y Burkina Faso.
La amenaza yihadista continúa latente en el norte de Costa de Marfil, a una década del ataque que sacudió al país. La región fronteriza con Mali y Burkina Faso sigue siendo foco de preocupación para las autoridades, que mantienen un despliegue de seguridad para prevenir incursiones de grupos armados.
El 13 de marzo de 2016, un comando yihadista atacó la localidad costera de Grand Bassam, a 40 kilómetros al este de Abiyán, dejando 19 muertos. El ataque, reivindicado por Al Qaeda en el Magreb Islámico, marcó un antes y después en la percepción de la amenaza terrorista en el país.
Rose Ebirim, organizadora del Festival Internacional de Reggae en Costa de Marfil, recordó aquella jornada como "un domingo negro". Desde entonces, además de su labor cultural, se dedica a recolectar basura en las playas de Grand Bassam, una actividad que describe como una forma de terapia tras haber presenciado la muerte de una persona durante el ataque.
Las autoridades marfileñas han reforzado la presencia militar en el norte y mantienen operaciones conjuntas con fuerzas de la región para contener la expansión de grupos yihadistas que operan en el Sahel. Sin embargo, la porosidad de las fronteras y la inestabilidad en los países vecinos mantienen el riesgo latente.
Organismos internacionales han advertido que la amenaza no ha desaparecido y que los grupos armados continúan reclutando y realizando incursiones esporádicas. Costa de Marfil, que logró mantener una relativa calma en los últimos años, no baja la guardia frente a un enemigo que muta y se adapta.