Psicología
Bernardo Stamateas: la hiperexigencia conduce a baja autoestima
El psicólogo y escritor Bernardo Stamateas advierte que la autoexigencia excesiva y la comparación constante son tóxicas para la autoestima. Propone aceptarse sin evaluarse todo el tiempo.
Argentina
Bernardo Stamateas: la hiperexigencia conduce a baja autoestima
La autoestima no se construye pensando mejor de uno mismo, sino dejando de evaluarse constantemente, según el psicólogo y escritor Bernardo Stamateas. En una reflexión sobre el tema, el especialista sostuvo que la hiperexigencia termina conduciendo a una baja autoestima y que una estima sana es sinónimo de equilibrio, no de un nivel alto o bajo.
Stamateas definió la autoestima como “cómo me pienso” y “cómo me siento”, un concepto basado en fortalezas y debilidades que, además, es cíclico. “En ciertos momentos y en determinadas áreas, me sentiré bien y seguro de mí mismo; mientras que, en otros momentos y en otras áreas, experimentaré malestar e inseguridad”, explicó. Señaló que muchas personas viven preguntándose si lo que hicieron estuvo bien o mal, porque creen que siempre hay algo que mejorar, y recomendó soltar la autoobservación: “Cuanto más nos analicemos, más inestables se volverá nuestra identidad”.
El especialista también advirtió contra el exceso de autorreferencia, como frases del tipo “Yo siento…”, “A mí me parece…” o “Yo quiero…”, y contra la necesidad de gustarse a uno mismo todo el tiempo. “Aunque nos miremos frente al espejo y repitamos: ‘Me gusto, me gusto, me gusto’, no siempre vamos a gustarnos”, afirmó. Una buena autoestima, dijo, surge de no necesitar agradarse permanentemente.
Para mejorar la autoestima, Stamateas propuso tres claves: dejar de compararse (“La comparación es veneno”), no depender de la validación externa y aprender a soportar la incomodidad. “Las micro frustraciones cotidianas nos fortalecen el carácter, mientras que la tolerancia a la frustración fortalece nuestra autoestima”, indicó. Finalmente, instó a ser tolerantes con uno mismo y con los demás, y recordó que “todos estamos en crecimiento: no estamos terminados ni somos perfectos”.