Neurociencia y bienestar
Bachrach: "Los mejores analgésicos están en el estómago"
El doctor en biología molecular Estanislao Bachrach propone un cambio de paradigma para alcanzar la plenitud personal mediante la inteligencia sensorial y la meditación.
El doctor en biología molecular Estanislao Bachrach afirmó que los mejores analgésicos se encuentran en el estómago y que modificar los patrones respiratorios puede calmar el dolor y eliminar el sufrimiento. En una entrevista con LA NACION, el especialista en neurociencia propuso un cambio de paradigma para alcanzar la estabilidad emocional mediante la inteligencia sensorial.
Según Bachrach, el autoconocimiento está al alcance de cualquier persona, aunque a veces requiere guía profesional. "Yo creo que cualquiera puede acceder. Muchos no podemos acceder solos; necesitamos de un coach, de un terapeuta, de un mejor amigo. A veces, uno se ilumina leyendo un libro o escuchando un podcast", explicó. El experto remarcó que se necesita disciplina, tiempo y esfuerzo, cualidades que los adultos suelen decir no tener.
La meditación, según Bachrach, modifica la estructura y función de ciertas áreas del cerebro, especialmente la atención. "Meditar es llevar la atención a un solo lugar", señaló. Con resonancias magnéticas se puede observar el cambio cerebral, aunque el gran desafío es sostener la práctica en el tiempo. "Si uno va al gimnasio a hacer bíceps dos meses y después no va más, el músculo vuelve a su lugar. Lo mismo ocurre con el cerebro", advirtió.
El biólogo destacó que hoy existe mucha evidencia científica sobre el impacto de la meditación en el bienestar. "Son gratis, son fáciles de aprender, pero requieren de paciencia, esfuerzo, disciplina, constancia… cosas que el adulto no tiene", sostuvo. Bachrach diferenció entre el dolor físico, que es una respuesta natural y siempre se va, y el sufrimiento mental, que puede eliminarse con herramientas adecuadas.
Bachrach, que padece migrañas crónicas, contó que gracias a la terapia cognitivo-conductual aprendió a distinguir entre el dolor y el sufrimiento. "Ahora me sigue doliendo, pero no sufro más", afirmó. Ante una crisis, recomendó buscar la propia herramienta para transformar el sufrimiento en dolor, ya sea un terapeuta, un familiar o un amigo.