La Matanza · Buenos Aires

Trabajo sexual virtual

AMMAR denuncia precarización laboral en plataformas como OnlyFans

El sindicato presentó el primer informe nacional sobre Trabajo Sexual Virtual en la Cámara de Diputados, revelando precariedad, violencia digital y vacíos legales.

Por Editor
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Georgina Orellano hablando en un panel en la Cámara de Diputados
Georgina Orellano hablando en un panel en la Cámara de Diputados

La Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) presentó ante la Cámara de Diputados de la Nación el primer informe nacional sobre Trabajo Sexual Virtual (TSV). El documento, elaborado con investigadoras del CONICET y la UBA, desmiente el mito del enriquecimiento fácil y expone una trama de precarización estructural, vacíos legales y violencia digital.

“Para nosotras, como sindicato, trabajes en la calle, en un departamento, en un bar, hagas un cameo o trabajes virtualmente en OnlyFans, Cafecito o cobres por PayPal, tenés que tener derechos laborales”, afirmó Georgina Orellano, secretaria general de AMMAR. La dirigente instó a consolidar un paraguas legal que proteja a quienes ejercen la actividad, independientemente de su identidad de género, nacionalidad o espacio de desempeño.

El relevamiento estadístico contradice los estereotipos: el 82,9% de quienes ejercen el TSV se identifica como mujer, el 9,1% como no binarie y el 8% como varón trans u otras identidades, con una edad promedio de 31 años. A diferencia del trabajo sexual callejero, en la virtualidad el 76% no tiene hijos, aunque la mayoría sostiene económicamente a sus familias de origen. El sector muestra un nivel educativo medio-alto: la mayoría tiene estudios terciarios o universitarios, el 43% estudia actualmente y el 53,6% recurre al pluriempleo.

El informe relevó 60 plataformas digitales, lideradas por OnlyFans (64,3%) y Fansly, articuladas con aplicaciones como Telegram e Instagram para promoción. OnlyFans retiene el 20% de las ganancias sin asumir obligaciones patronales, y muchas creadoras perciben menos de 500 dólares mensuales pese a extensas jornadas. Orellano comparó la situación con la de repartidores de apps como Rappi o choferes de Uber, donde se usa el eufemismo de “prestadores independientes” para eludir responsabilidades laborales.

El informe documenta violencia digital: hackeos, ciberacoso, extorsión, filtración de imágenes sin consentimiento y baja arbitraria de perfiles. Las investigadoras del CONICET Débora Daich y Estefanía Martynowskyj alertaron sobre la emergencia del sistema científico nacional por el recorte presupuestario, que pone en riesgo investigaciones con perspectiva de género. La jornada en el Congreso estuvo marcada por tensiones: la diputada Gabriela Estévez (Unión por la Patria) recibió una intimación de una organización abolicionista para cancelar el evento, pero ratificó la actividad. “Hay que escuchar sin prejuicios, sin miradas moralistas”, declaró. El encuentro cerró con el planteo de avanzar hacia normativas que reconozcan el trabajo sexual como actividad laboral con derechos y seguridad social.

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