Fenómeno climático extremo
Agencias meteorológicas alertan por posible super El Niño en 2026
La NOAA y el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos advierten sobre un 61% de probabilidad de El Niño entre mayo y julio, con un 25% de que sea un evento extremo que supere los 2 °C de anomalía térmica.
Las principales agencias meteorológicas internacionales alertaron esta semana sobre un aumento en la probabilidad de un super El Niño que podría formarse durante el segundo semestre de 2026 y prolongarse hasta el año siguiente. Así lo informaron la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo (ECMWF).
El fenómeno tiene potencial para alterar el clima global y poner en riesgo a millones de personas en regiones vulnerables, con repercusiones en la agricultura, la seguridad alimentaria y la gestión de recursos hídricos. Según la NOAA, la probabilidad de que se desarrolle un evento significativo creció hasta el 61% entre mayo y julio, con un 25% de que adquiera características de super El Niño, cuando las temperaturas superficiales del mar en el Pacífico central superan los 2 °C respecto a los promedios históricos.
El ECMWF prevé anomalías que podrían llegar hasta 3,3 °C hacia septiembre, según sus modelos climáticos actualizados. Un super El Niño se define como un episodio en el que las temperaturas en la región Niño 3.4 superan los 2 °C durante varios meses, según los parámetros de la NOAA. Solo tres episodios desde mediados del siglo XX han alcanzado esa magnitud: 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.
Los impactos potenciales incluyen cambios drásticos en los patrones de lluvia y temperatura. En Estados Unidos, el fenómeno suele asociarse con aumento de calor y humedad en el oeste y condiciones cálidas y secas en el sur. En el sudeste asiático y partes del Medio Oriente, se prevén lluvias superiores a lo normal y mayor riesgo de inundaciones. La NOAA informó que durante el episodio de 2015, el super El Niño provocó sequía extrema en Etiopía y racionamiento de agua en Puerto Rico, además de un repunte en la formación de ciclones tropicales en el Pacífico central.
En cuanto a la actividad ciclónica, El Niño suele reducir la formación de huracanes en el Atlántico debido al fortalecimiento de vientos en altura, pero estimula la formación de ciclones en el Pacífico oriental y central. En América del Sur se anticipan lluvias intensas en la costa oeste y sequías en el interior del continente, mientras que Australia puede experimentar déficit hídrico, según registros históricos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la NOAA.
La NOAA y el ECMWF han reforzado sus sistemas de monitoreo satelital y de boyas oceánicas para actualizar las predicciones en tiempo real. La OMM recomendó a los gobiernos mantener una vigilancia activa sobre los boletines climáticos oficiales y adaptar sus políticas de gestión de riesgos. Gobiernos de América, África y Asia ya iniciaron campañas informativas y revisiones de protocolos para mitigar los impactos en sectores clave.
El evento de 1997-1998 generó pérdidas económicas por más de 30.000 millones de dólares y dejó cerca de 24.000 víctimas mortales, según datos de la OMM y la NOAA. La evolución de El Niño durante 2026 dependerá de la persistencia de las anomalías térmicas en el Pacífico y de la respuesta de la atmósfera en las próximas semanas. Las autoridades meteorológicas instaron a prepararse para escenarios de variabilidad climática y ajustar los sistemas de alerta temprana.